Atasco aéreo en Siria

Siria

La entrada con fuerza de Rusia en la guerra de Siria está creando problemas de circulación aérea en su cielo que podrían desembocar en una conflagración entre diversas potencias. Los aviones rusos que parten de bases sirias ya han violado el espacio aéreo turco y las posibilidades de que haya un incidente entre las naciones extranjeras que sostienen a una u otra facción en Siria se acrecientan.

Desde una perspectiva global, el conflicto sirio nos trae a los peores tiempos de la guerra fría. Los contendientes locales se ven apoyados decididamente por poderosas coaliciones externas que actúan con soldados sobre el terreo o con letales ataques desde el aire. El denostado presidente Assad tiene la ayuda explícita de Irán, de Irak, de Hezbollah y desde hace días no sólo política sino militarmente de Rusia. No son los citados peones de tercera división. Los sirios que luchan contra Assad cuentan con la ayuda de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Turquía y Arabia saudita entre otros. Son también elementos de primera.

El envolvimiento del segundo grupo ha sido hasta ahora limitado, centrado casi exclusivamente en bombardear las posiciones del Isis por considerar a sus integrantes terroristas funestos y desestabilizadores de la zona. La ayuda de los aliados de Assad viene siendo diferente. Irán y Hezbollah han enviado efectivos sobre el terreno y ahora Rusia ha iniciado bombardeos intensivos y, notable escalada, apuntó ayer que pronto podría haber voluntarios rusos luchando en Siria.

El atasco político resulta así palmario. Rusia desea ante todo mantener a Assad. De ahí que sus intensos bombardeos se hayan dirigido fundamentalmente a atacar posiciones de los sirios “moderados” que se levantaron contra el presidente sirio. Moscú no puede estar interesado en que los fanáticos del Isis avancen pero la preferencia que ha dado a tratar de aplastar a los moderados opositores de Assad muestra que su objetivo es apuntalar a éste. La actitud rusa complica más las cosas. Los rebeldes venían argumentando que la deposición de Assad era un requisito para encontrar una solución. Ahora, al ver que Moscú trata de aplastarlos sin preocuparse demasiado del Isis, afirman que la intervención rusa aleja cualquier salida del atolladero porque Putin ya no puede ser interlocutor.
El presidente ruso, según muchos análisis, lanza una cortina de humo en su país desviando la atención sobre la situación económica y el estancamiento en Ucrania. Al mismo tiempo con su actitud decidida pone en evidencia a un Obama cauteloso y vacilante según sus críticos. Sin embargo, analistas de prestigio concluyen que la aventura de Putin será azarosa, tendrá un coste considerable incluso en vidas al involucrarse más. Se evoca el precedente de Afganistán donde Rusia dejó hombres, prestigio y muchos recursos.

La guerra por poderes que se desarrolla en Siria se basa en la que luchan las dos confesiones islámicas más importantes. Los regímenes en los que impera el chiismo, Irán, Irak, sostienen a Assad y aquellos en los que el sunismo, en cualquiera de sus versiones, Turquía, Arabia saudita, países del golfo…, es predominante apoyan a sus adversarios. Combatir a Isis debería unir a los dos bandos pero hasta ahora no lo ha hecho.

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