El televisivo y rijoso Donald Trump

Donald Trump

El Partido republicano de Estados Unidos tiene un problema a la hora en que ha sonado el gong del arranque de la campaña presidencial. Un aspirante a la Presidencia con escasas posibilidades de batir al eventual rival demócrata, que con toda probabilidad será la señora Hillary Clinton, es el que va claramente delante en los sondeos del campo republicano.

Se trata del millonario Donald Trump un personaje popular no sólo por su inmensa fortuna sino por haber creado con éxito un muy seguido programa televisivo. En la importante primaria de New Hampshire, Trump tiene en estos momentos una intención de voto del 24%. Su seguidor más inmediato captaría sólo 12%. En un sondeo de la CNN sobre los aspirantes republicanos a la Casa Blanca, Trump lo encabeza con un 18%, el segundo tiene un quince.
El fenómeno Trump no deja de asombrar. Llegado tarde a la carrera por la Presidencia, al día de hoy hay 16 candidatos, ha prodigado las declaraciones controvertidas y políticamente incorrectas. Ha manifestado que hay que contener radicalmente la entrada de emigrantes mejicanos porque llegan a Estados Unidos para robar y porque violan a mujeres, ha tildado de fantasioso el historial militar en Vietnam del respetado senador y antiguo candidato a la presidencia McCain y desconcierta a la plana mayor del partido en el que se mueve. Un columnista en fechas pasadas titulaba: “Partido republicano, 15 candidatos y un bufón”.

El tal bufón tiene un pasado donjuanesco y una reputación sexual llamativa. Su segunda esposa declaró no hace mucho que en la cama era muy poderoso en el manejo de la espada y recientemente su portavoz ha tenido una trifulca con un periodista del Daily Beast” que había escrito que la primera esposa del magnate, Ivana, había manifestado en alguna ocasión que Donald la había violado mientras estaban casados. El portavoz ha replicado con ligereza que, “por la propia definición”, uno no puede violar a su propia mujer, lo que según la ley estadounidense no es cierto, desde 1993 en todos los estados de aquel país el forzar sexualmente a la esposa es un delito, y ha amenazado al periodista con lenguaje grosero e intimidatorio: “mira donde pisas porque si sigues así no te va a gustar lo que voy a hacer contigo”. Con todo ello, la popularidad de su jefe no baja y los titulares se multiplican.

Aflora la preocupación en sectores republicanos. Es posible que en un debate televisado entre los aspirantes de ese partido, Trump no llevase las de ganar frente a otro de los conocidos del mismo bando, por ejemplo Jeb Bush. Podría abrirse paso, entonces, un escenario pesadillesco. Trump se presentaba entonces como independiente, escindía el voto de la derecha y entregaba en bandeja de plata la presidencia a la señora Clinton.

No es ciencia ficción. Su marido, Bill Clinton fue presidente de Estados Unidos porque, en la primera elección que ganó, otro millonario Ross Perot le robó, desde la derecha, tantos votos a Bush padre que metió en la Casa Blanca al demócrata Clinton.

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