Grecia: ¿un humillado o varios estafados?

Tsipras

Tsipras ha hecho un pan como tres tortas, fue a por lana y salió trasquilado, no quería caldo y ahora se obligado a tomar tres tazas, etc, etc... Capituló.

El primer ministro griego ha hecho efectivamente un papelón. Convocó con nocturnidad un absurdo referéndum con un eslogan surrealísticamente democrático (“nadie puede ignorar la voluntad de un pueblo”) y le ha salido el tiro por la culata. El objetivo final del referéndum era chaplinesco: mi pueblo, nada menos que el 61%, ha votado no a lo que ustedes proponen, pide, en cambio, que se le sigan prestando millones pero en las condiciones que nosotros, los griegos, deseemos. Era una idiotez total que para los socios europeos, los prestamistas, tenía todo el aspecto de un chantaje. Les irritó.

Con las orejas gachas, Tsipras ha tenido que aceptar ahora condiciones más gravosas, “insostenibles” según Le Monde. Pero, ¿las va a cumplir? En mi modesta opinión, no. Probablemente ni quiera ni pueda. Los dirigentes griegos no se han recatado en mostrar que en el fondo de su corazón NO están de acuerdo con nada de lo que se les va a obligar a firmar. Consideran que es una humillación, un abuso cruel de los grandes frente a un chico. Por supuesto que ninguno de ellos se detiene a pensar que las tribulaciones de Grecia emanan más de la conducta de sus gobiernos, incluido el de Tsipras que ha perdido un tiempo precioso, que de la postura de las odiosas instituciones internacionales. El partido en el poder hará todo lo que esté en su mano para aguar, dilatar o anular los compromisos que va a adquirir. Y seguirá calentando a su opinión pública con el cuento de que los potentados europeos quieren inhumanamente asfixiar al pueblo griego.

Luego está la pura capacidad objetiva de la economía griega para salir de la situación aunque sus dirigentes fueran formales y responsables. Grecia debe demasiado dinero, el próximo año su deuda puede llegar al 200% de su PNB, es escasamente competitiva, el sistema fiscal es un desastre, bastantes griegos maman que no hay que pagar impuestos etc... Grecia no va a pagar nunca los 320.000 millones que debe. Nunca, aunque se le amplíe el período de gracia y se le bajen aún más las muy ventajosas tasas de intereses. El Fondo Monetario Internacional, tan denostado por los griegos, les ha echado un capote diciendo que el peso de la deuda helena es insostenible durante décadas. No recuerdo a ningún economista serio que mantenga que Grecia va a respetar los plazos de su deuda.

Debe ser por esto que el rescate que se va a conceder ahora ya no es de 30, ni 50, ni 70 sino 86.000 millones de euros, de los que parece que España aportará más de 11.000 que se suman a los 26.000 que ya habíamos desembolsado. Uno se siente muy europeo y estaba dispuesto a perdonar a los griegos la parte que le correspondía de los primeros 26.000. Ahora, sin embargo, nos asalta una deuda lacerante. ¿Qué pasa si, a pesar de la ayuda de los 86.000 que soltaremos en los próximos meses, Grecia no se recupera por impotencia, incapacidad o por reticencias oficiales y populares a tomar el purgante prescrito? ¿Desembocaremos en una crisis como la actual con los griegos, pregonando la solidaridad europea, la apurada situación de su pueblo etc..., pidiendo angustiosamente otro rescate? ¿El cuarto?

No es descartable en absoluto y muchos dirigentes europeos que piensan hoy que obtuvieron una capitulación de envergadura de Tsipras se sentirán entonces estafados.

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