Terrorismo: Túnez puede ser un preludio

atentado en Túnez

Los 38 muertos en el atentado tunecino de Sousa dejan un fatal sabor de boca. De un lado, hay muchos interrogantes, ¿había uno o dos terroristas?, ¿por qué el identificado y abatido asesino pudo entrar en la playa del hotel con un visible fusil de asalto?, ¿por qué las fuerzas de seguridad tardaron más de 20 minutos en neutralizarlo? De otro, el mazazo para Túnez, aún no repuesto del atentado en el museo del Bardo, es brutal. El ministro de Turismo calcula que el país no ingresará 450 millones de euros que, cruel paradoja, en cierta medida irán a parar a Italia, Grecia o España. Los otros países árabes visitables, con la excepción de Marruecos, también sufrirán el golpe.

El ensañamiento con Túnez es diabólicamente explicable. Hay muchos turistas con los que ensañarse, son infieles para los terroristas, y el país ha celebrado unas limpias elecciones. Los islamistas fanáticos odian la democracia. El Gobierno de Túnez va a reforzar la seguridad y cerrar 80 mezquitas en las que se sospecha no se predica la paz.
Mientras tanto, los países europeos más afectados por la masacre de Túnez se agitan. En Francia, el primer ministro Valls, político que va al grano, habla de que estamos ante una guerra religiosa. Ha sido rápidamente criticado por mostrarse políticamente incorrecto. Sin embargo, tiene una parte de razón. Insinuar que estamos en guerra con el Islam sería falso, injusto y contraproducente, él no lo ha dicho, pero reconocer que hay una parte del Islam, claramente minoritaria pero no ínfima, que nos ha declarado la guerra y que hay que responderle es simplemente abrir los ojos a la realidad, no hacer el avestruz con frases pías. En el país vecino se aumentan considerablemente las dotaciones para los servicios de inteligencia y el ministro del Interior ordena reagrupar a sus órdenes directas todos los organismos que combaten el terrorismo. Es una creencia extendida que la falta de colaboración entre varios organismos franceses, la DRPP y la DGSI, facilitó que Kouachi, el autor de los asesinatos de Charlie Hebdo, pasara de ser fichado a ser ignorado.

En Gran Bretaña, que ha sufrido el mayor número (¿29?) de muertes en la locura de Túnez también se afirma que Cameron puede sobre reaccionar ante la tragedia. El Premier ha hablado de aprobar nueva legislación antiterrorista porque los islamistas violentos representan “una amenaza existencial para Gran Bretaña”. Hay que ser cuidadosos en una democracia con la aprobación de medidas represivas de cualquier tipo pero cruzarse de brazos es un suicidio. Los centros religiosos o los medios de información que difunden enseñanzas terroristas deben ser atajados con no excesivas contemplaciones.

Por otra parte, resulta curiosa la pusilanimidad de los países occidentales y de varios árabes a la hora de intentar erradicar al atroz y mal llamado Estado Islámico o Isis. Si Estados Unidos manifestara que hay que intentar desalojarlos de Siria e Irak luchando sobre el terreno, ¿cuántos países europeos estarían decididos a enviar contingentes no simbólicos en los que evidentemente habría abundantes pérdidas de vidas? Me temo que no muchos, incluso varias naciones árabes mirarían para otra parte. Los gobiernos y las opiniones públicas necesitan más barbaridades como la de Túnez para animarse a actuar. Me temo también que las va a haber. Muy cruentas y llamativas.

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