España, Oscar de piratería

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Hace pocos años, en mi época de Cónsul en Los Angeles tuve, en mi calidad de decano del Cuerpo Consular, que ofrecer una cena al Presidente de la Asociación (M.P.A.) de Productores de Cine de Estados Unidos. En su discurso de agradecimiento, el invitado no vaciló en mencionar quien jugaba sistemáticamente en la Champions de los piratas de los productos audiovisuales: Brasil, España y Hong Kong eran los finalistas. Fue un momento, para mí como anfitrión, poco agradable. No podías sacar pecho sino pensar “tierra, trágame”.

La situación parece no haber cambiado. España sigue en esa Liga. Leo hoy que el sesenta por cien de las descargas culturales en España son piratas. Dicho de otra forma, ¡6 de cada 10!, estamos ante un deporte nacional.

Uno puede preguntarse por qué ni el Gobierno de Zapatero ni el de Rajoy, contando ambos con mejores cartuchos legales que sus predecesores, no se han esforzado en perseguir activamente a los violadores, lo han hecho con desgana y, según dicen las asociaciones españolas de los autores perjudicados, con exasperante lentitud. La razón parece estar en que las acciones punitivas serían demasiado impopulares. Lo que equivale a decir que el voto de los numerosos piratas es más importante que el de las víctimas.

En realidad, vale mucho más porque la práctica está no sólo arraigada sino muy extendida. Es lamentable que muchos españoles, muchos, muchísimos, no quieran percatarse de que están robando. No quieren saber a quién, pero están robando a productores, creadores autores etc... Se da incluso el caso de que artistas que tienen mucho con perder con la plaga no le conceden la menor importancia a piratear ellos, a robar, descargando del Internet esta película o serie o aquella canción. Y lo hacen no excepcionalmente sino regularmente. Es que, como decía aquel, todo el mundo quiere ir al cielo pero nadie quiere morirse o lo que es igual: que no pirateen esa obra musical o televisiva en la que yo he tenido un papelito pero yo me bajo ya mismo “Birdman” o un libro de un novelista español.
Suspiros y peculiaridades de España.