Ucrania sufre el realismo

Los países de la Europa Occidental han reducido aproximadamente su presupuesto de defensa en un 20 en los últimos años, Rusia lo ha aumentado en un 80%. El gigante eslavo tiene cantidades ingentes de gas del que depende una buena parte de Europa y, last but not least, Moscú posee un increíble arsenal nuclear.

Ante este panorama no es raro que Europa esté dividida, una vez más, sobre cómo hacerle frente a las injerencias rusas. En contra de lo esperado con los que denuncian al militarismo de Estados Unidos, el presidente Obama está dando muestras de marcada prudencia. Ya tiene a varios congresistas y a muchos del partido republicano, Bob Corker, presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Senado, por ejemplo, acusándolo de ser un blandengue y de bajarse los pantalones. Por el momento, sin embargo, no cede a las tentaciones ni siquiera a la de proporcionar armamento a Ucrania, acto que, en el supuesto de injerencia de otro país que no fuera Rusia, ya habría abrazado. La señora Merkel también pide paciencia.

Mientras tanto, Putin no deja de subir el tono. Continúa acusando a Occidente de acosar a Rusia, saca a colación de nuevo que haber extendido la Otan a los países bálticos y a Polonia etc... fue una provocación y un quebrantamiento de una promesa. En su concepción del mundo, la soberanía de sus antiguos satélites es LIMITADA. No pueden tomar pasos en política exterior que Moscú no apruebe. Los europeos ya perdieron las escamas de los ojos pero la realpolitik es así de cruel. Hasta la señora Merkel ha dicho resignadamente que aunque este viernes se llegue a un acuerdo en la reunión cuatripartita no es seguro que Putin lo respetará. Por supuesto que el gobierno de Kiev, sigue el argumento público de Putin, nació en un golpe de estado provocado por Occidente y él no ha enviado ningún soldado a Ucrania.

En el conflicto de Ucrania ya han muerto 5.300 personas, hay más de 12.000 heridos y un millón y medio de desplazados según las últimas estadísticas.

La cuestión es si, aceptado que Ucrania no es verdaderamente independiente y que va a ver amputada parte de su territorio, Putin se parará ahí. Puede fácilmente encontrar abundantes “ciudadanos rusos que está obligado a proteger” en algún país báltico, como argumentó que tenía que hacer en Ucrania. Rasmussen, antiguo jefe de la OTAN no descarta que siga incordiando en otro país en esa especie de guerra híbrida,- envío material militar y unos “hombrecillos de verde” en un uniforme extraño para que parezca que no son rusos y negar cualquier envolvimiento-, en el que es un maestro.

Lo malo es que un ataque, aún larvado, a un país báltico toparía con el artículo V del Tratado constitutivo de la Otan que establece sin ambages que un ataque contra un miembro lo es contra todos los demás que deben reaccionar. ¿Reaccionarán si la intervención es hábilmente camuflada?

1 comentario
  1. mozote says:

    ¿Pero aun sigue el lumbreras del ex.embajador del PP en la ONU ocupando plumilla?

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