La Mezquita y la Junta

la Junta de Andalucía nos debe una detallada explicación sobre sus razones para querer entrar a gestionar la catedral Mezquita de Córdoba. Que el templo tiene un sustancial pasado islámico y que, como sostenía algún comentarista, la Iglesia católica de algún modo atenta contra ello no parece excesivamente convincente.

Que el monumento fue un capital centro de culto musulmán lo puede asegurar hasta un invidente. Ahora bien la Mezquita lleva siendo una catedral católica desde hace la friolera de 776 años que no es poco y, por otra parte, antes de ser un templo musulmán había sido una iglesia dedicada a un santo católico. El cabildo de Córdoba, por otra parte, tampoco parece estar atentando contra nada.

Argumentar que el modo como la Mezquita está siendo administrada puede perjudicar su proyección turística tampoco parece muy serio. Los turistas siguen creciendo años tras año. En el 2014 pasarán por ella más de millón medio. Ciento cincuenta mil más que en el año 2012, es decir el número crece cada año. ¿A qué se refiere la Junta cuando muestra su preocupación en este sentido? ¿A que si la convirtiera en un templo compartido con los musulmanes acudirían más turistas de las naciones que profesan la fe de Mahoma? Es posible que así fuera pero no se ve que sea razón suficiente para transformar en algo ecuménico un recinto que lleva casi ocho siglos dedicado al culto católico.

Legalmente, Patrimonio del Estado ya se ha pronunciado, la Mezquita pertenece a la iglesia desde tiempo inmemorial (año 1.236). El Estado nunca fue propietario, es dudoso, por lo tanto, que lo pueda ser la Junta de Andalucía que, por otra parte, viene aportando poco para la preservación de este monumento. La última ayuda data de hace casi veinte años.
Por último, la alegación de que el acceso turístico a la catedral tiene un precio aburguesado o elitista tampoco es serio. Los cordobeses y los estudiantes andaluces han venido entrando a la Mezquita en condiciones más favorables que los granadinos o los estudiantes lo hacen a la Alhambra, el otro monumento emblemático de Andalucía y éste está administrado por la Junta.

Los mal pensados deducen que la Junta, en el ataque de podemitis que padecen actualmente los partidos políticos españoles en general y el PSOE en particular, ha decidido hacer populismo con la Mezquita. La razón no parece muy sólida porque la Junta ya había esbozado sus intenciones antes de la explosión de Podemos y los replanteamientos que ha originado. Pero puede que las encuestas favorables a esta formación hayan despertado la voracidad de la Junta.
Otros alegan que los dirigentes andaluces quieren simplemente hacer su política exterior haciendo guiños de complicidad hacia los países islámicos (que, por cierto, se reirían a carcajadas, si alguien pretendiera que un templo en Argelia, Yemen, Irán o Arabia saudita que llevase ocho siglos venerando a Mahoma se transformase en un recinto en que se venerase a la cruz cristiana. En alguno de esos países el proponente sería inmediatamente enviado a la cárcel con sentencia firme y severa).

Es por todo esto por lo que la Junta debería dar explicaciones sobre algo que empieza a ser un problema que no tenía necesidad de haber surgido.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.