La tortura salpica a Obama

Las representaciones de Estados Unidos en el mundo reforzarán sus precauciones en las próximas fechas. El Senado acaba de aprobar la publicación de un Informe sobre la utilización de la tortura por la CIA que resulta agobiante para la Agencia. Lo que puede alentar alguna acción en el exterior contra la nación americana.

Una Comisión de 19 miembros, entre ellos 15 senadores demócratas y republicanos, lleva trabajando varios años y ha parido un documento de 500 páginas en el que da cuenta de que la CIA ha usado técnicas de “interrogatorio reforzado”, eufemismo que encubre la tortura, en su manejo de los detenidos en Guantánamo y en otras partes del globo sospechosos en su mayor parte de ser terroristas islámicos. Al parecer se enumeran 20 prácticas, ahogadillas, alimentación forzosa de detenidos que hacen huelga de hambre etc… que quebrantan la existencia de un estado de derecho.

Aunque todo arrancó con el trauma del 11 de Septiembre, la atrocidad de las Torres Gemelas aumentó la elasticidad ética de algunos responsables del orden estadounidenses, el hecho es que la práctica iniciada en la era de Bush ha continuado en cierta medida en la del actual Presidente. El candidato Obama había dicho sobre este punto en su primera campaña electoral que “nadie estaría por encima de la ley” y en la de su reelección, frente a una Hillary Clinton más equívoca, continuó afirmando que era algo que había que desterrar de Estados Unidos(la tortura había sido formalmente condenada en 1975).

Los responsables de la lucha contra el terrorismo en un país que se enorgullece de su trayectoria democrática y legal se han encontrado con el escollo que se da en otras latitudes, cuando te enfrentas con un problema gordo, que cuesta vidas y al que no se le ve el fin, se echa por la calle de en medio y se recurre a procedimientos heterodoxos que tú mismo sinceramente condenabas muy poco antes.

La Administración de Obama no objetó en absoluto a la constitución de la Comisión investigadora. Sin embargo cuando iban apareciendo datos comprometedores instó al Senado a que permitiera que la CIA opinara de algún modo sobre lo que era publicable. La CIA “negociaba” con la Comisión cuando la presidenta de ésta, la senadora por California Dianne Feinstein, descubrió que la Agencia espiaba a los propios miembros de la Comisión. La californiana que había sido comprensiva con las dificultades que enfrentaba la CIA para ejecutar eficazmente su misión de proteger a los ciudadanos y la había defendido en varias ocasiones se irritó sobremanera. El documento aprobado, que cuestiona incluso la eficacia fáctica de la tortura a la hora de conseguir información, es, según circula por Washington, demoledor.

Lo malo para Obama es que no puede escudarse en las trabas del Congreso como ocurre en el caso del cierre de la prisión de Guantánamo, otra promesa fallida del Presidente. El Congreso se viene oponiendo y lo reafirmará ahora en una Ley al traslado de los detenidos en esa base en Cuba a Estados Unidos. Lo que contraría el deseo de Obama de acabar con la estancia en un limbo jurídico de esos presos. (Si estuvieran en suelo estadounidense tendrían que ser acusados y juzgados, quedan aún 136 a pesar de los esfuerzos de Obama por colocarlos en otras partes del mundo y más de la mitad, sospechosos de ser peligrosos terroristas, no han sido aún acusados de nada)

En la tortura no hay trabas. El Congreso no la aprueba, hace una seria investigación, alcanza unas conclusiones que empañan la imagen del país y no vacila en mostrarlas a la luz. En el interior Obama encuentra alguna comprensión en el tema, el trauma del 11 de Septiembre aún no se esfumó. En el exterior, Obama y su país salen mal parados.

 

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.