¿Hacen a Rusia pupa las sanciones?

Un portavoz ruso ha manifestado que la caída espectacular del petróleo, que se nota poco en nuestros bolsillos, empieza a hacer mella en los ingresos de su nación. Moscú habría dejado de ingresar unos 100.000 millones de dólares en los últimos seis meses por este concepto.

La merma no está originada en la conducta del Gobierno ruso pero la que sufre por su trapacera conducta en Ucrania tendría esa causa. Al parecer, la economía rusa habría perdido 40.000 millones por este capítulo. Moscú posee amplias reservas para subsistir; con todo, si las sanciones occidentales se mantienen la dentellada puede ser considerable, se convertiría en algo más serio que un arañazo.

Nos llega ahora la noticia de que Francia no va a entregar los dos portahelicópteros que estaba concluyendo para la Armada rusa y en uno de los cuales ya se entrenaban marinos eslavos. Hace meses, Hollande anunció que debido a la injerencia rusa en Ucrania la entrega del segundo quedaba congelada. Ahora París da a entender que las condiciones no están dadas ni siquiera para enviar el primero. Curiosamente, el Gobierno ruso ha dado a entender que no demandaría a Francia momentáneamente por el incumplimiento de un contrato que va a reportar a Paris unos 1.200 millones de euros y que ha dado trabajo durante más de tres años a unos mil trabajadores franceses. Dado que la cantidad que exigiría Moscú sería, como mínimo, la del costo de los dos buques polivalentes, pueden transportar helicópteros, servir de barco-hospital etc… uno se pregunta por las razones por las que el Presidente francés, el de un país que de vez en cuando actúa por libre en sus relaciones con el gran aliado yanqui, ha decidido ser tan estricto en su política sancionadora que le lleva a paralizar una obligación contractual firmada mucho antes de que Putin hiciera travesuras con su vecino ucraniano. Alguien dice que el presidente galo quiere dar lecciones de ejemplaridad en el comportamiento internacional, a Putin varios líderes le tiraron de las orejas en la última reunión del G-20 advirtiendo que debía tener más respeto por la legalidad internacional. Otros piensan que Hollande hace un paripé, se pone severo ahora para anunciar después, al menor propósito de enmienda verbal de Putin, que le entrega los dos navíos porque empieza a ser un buen chico.

Rusia tiene la lógica prisa por poseer los dos barcos por los que ya ha desembolsado una cierta cantidad. Mientras los países occidentales reducen o congelan sus presupuestos de defensa dos otros colosos de la escena internacional los aumentan espectacularmente. China lo ha hecho crecer un 12’2 por cien con respecto al año pasado. Rusia un escalofriante 18’4 por cien. Muy lejos aún de la cantidad absoluta de Estados Unidos pero la tendencia de los dos países es ya alarmante para muchos.

Tanto rusos como chinos continúan dando quebraderos de cabeza mayores a diversas naciones asiáticas especialmente a las que tienen contenciosos territoriales con Beijing.

Las dos naciones, haciendo cavilar también a Estados Unidos, han anunciado que van a continuar con maniobras navales conjuntas, una de las cuales tendrá lugar dentro de unos meses en… el Mediterráneo (!). Esperemos que al menos vengan a hacer turismo a Valencia o Málaga.

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