Los vírgenes, los incongruentes y la corrupción

Hubo un tiempo muy reciente en que las páginas deportivas de los periódicos superaban a las de cualquier otra sección. Ahora el lector sigue recurriendo en primer lugar a ellas, son las únicas con las que no coge un berrinche, pero la corrupción les ha ganado ya la partida en cuanto a espacio.

Comenté tiempo atrás en más de una tertulia que la corrupción en nuestra democracia actual era muy superior a la de la época de Franco. Hubo más de una ceja arqueada porque no es políticamente correcto afirmar que con Franco vivíamos en algo mejor, en lo que sea, incluso en que había menos polución por el menor desarrollo, pero mi aserto no era descabellado. No hay fuerza política, ni comunidad autónoma y muy pocas ciudades en las que las corruptelas no hayan brotado de una u otra forma.

Los dirigentes de Podemos sólo tienen que esperar cómodamente, sin mojarse demasiado en ninguna cuestión para no ahuyentar al personal. Cada titular nuevo sobre el tema del día les da miles de votos. Ellos están vírgenes, no han gobernado nada, y eso hoy vale millones electoralmente.

Algunos de los que perdieron la virginidad democrática, sin embargo, persuadidos de la conveniencia de denunciar el tema, hacen declaraciones un tanto paradójicas. Tomemos el caso de P. Sánchez, el flamante secretario general del PSOE. Lo tengo por honrado pero se le llena excesivamente la boca proclamando que en la lacra de la corrupción Rajoy debe poner ante todo su casa en orden, para seguir afirmando que “ya hay muchos implicados que son amigos del Presidente del Gobierno”. No le falta razón a Sánchez, pero ¿puede una persona que tiene en su partido y en las organizaciones sindicales afines, en su seno político, un caso tan gordo como el de los EREs andaluces o el de los cursos de formación, o el del capo sindicalista asturiano, pedirle al adversario que ponga su casa en orden? ¿Por qué no la pones tú también? se le podría replicar. La trama Gürtel es una auténtica trapacería pero aún hay clases hasta en la sinvergonzonería. Lo de Gürtel es un equipo de la Liga adelante, lo de los EREs es de finalista de la Champions. No hay color ni cuantitativa ni cualitativamente

Más incongruente y ya claramente cínico es lo de Artur Mas. Dice, sin que se le alteren las facciones, que a causa de la actuación de la justicia con la familia Pujol “ha perdido la fe en la justicia española”. De manera que la justicia puede meter en la cárcel a Bárcenas, al mallorquín Matas, al andaluz ex alcalde de Jerez, imputar al propio yerno del Rey, detener a alcaldes madrileños… pero si escarba en las andanzas aparentemente sospechosas del clan Pujol entonces se ha politizado y está actuando de forma torticera e injusta. Conspirando contra Cataluña.

No se puede creer… Pero créanselo. El victimismo catalán ha sido abonado y crecido de tal forma en los últimos años -de todo tiene la culpa Madrid- que un sector de la población de esa parte de España pensará que Mas lleva razón. Y eso es lo grave.

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