Más sobre la amenaza extremista islámica

Se ha dicho que el ataque de Al Qaeda a las Torres gemelas puso el mundo boca abajo. Ahora, otro serio sarpullido de los fanáticos musulmanes, es decir la emergencia y crecimiento del “Estado islámico” del EI (o Isis), puede producir una convulsión parecida.

El EI continúa creciendo. No sólo por atraer a jóvenes musulmanes enfervorizados sino a través de la intimidación de la población en las zonas que controla. El movimiento se ha apoderado de un territorio inmenso, un tercio de Irak y una cuarta parte de Siria. Allí siembra el terror y pasma a la población. En Mosul ha montado un cine al aire libre en el que muestra no sólo el degollamiento de los periodistas estadounidenses sino la ejecución de decenas de soldados iraquíes maniatados y que son eliminados con un tiro en la espalda. La finalidad del trágico espectáculo es mostrar a los habitantes lo que ocurre a los que se le oponen e incluso a los que en edad militar no ingresan en sus filas.

Obama, después de las comprensibles vacilaciones por no querer embarcarse en una guerra que él no deseaba, ha reaccionado: este martes ha lanzado una oleada de ataques con aviones y misiles contra centros neurálgicos de EI existentes en Siria. Contra las posiciones del EI en Irak, el Pentágono ya había enviado unas 192 oleadas de aviones.

Los especialistas dicen que esto no bastará. Es cierto que EI no tiene capacidad aérea, ninguna, por lo que sus posibilidades de extenderse se verán, por poco certeras que sean las bombas americanas, frenadas, pero es difícil concluir que ello será suficiente para “neutralizar y destruir” a sus bárbaros guerrilleros. Tarde o temprano puede que sea necesaria la utilización de soldados sobre el terreno.

Obama y su secretario de Estado Kerry ya han conseguido algo. En las oleadas de aviones participantes ayer parece que los había de Jordania y de algún otro país árabe que se siente amenazado. Francia también estuvo activa en al aire el fin de semana.

Esto habrá calmado al Congreso americano que no se ha quejado de que el Presidente no haya pedido autorización para esta serie de ataques, sí la solicitó y la obtuvo para entrenar a los rebeldes moderados sirios, pero que trataba al Presidente de pastelero y tildaba a los países árabes de poco solidarios en la lucha.

Quien tampoco ha protestado ha sido Siria a pesar de que se estaba violando su espacio aéreo. En el pasado lo habría hecho. Ha encontrado bastante que Washington le informara del hecho. Paradójicamente ha sido Rusia quien ha metido una puya, manifestando que estas acciones violan el derecho internacional. Viniendo de Putin que lleva tres meses metiendo la cuchara, los comandos y los tanques en Ucrania tiene su gracia.

Los terroristas del EI siguen ampliando la lista de objetivos a los que quieren penalizar. Últimamente han metido en ella a Francia, Canadá y Australia cuyo gobierno desmanteló hace días una célula terrorista de 15 personas. Los raptos aumentarán, según ciertas informaciones tienen en su poder a rehenes Estados Unidos, Japón, Dinamarca e Italia. E intentarán cazar a cualquier otro de cualquiera de los países, 27, que integran la coalición, activa o pasiva, de Estados Unidos.

Dinero no les falta. El Financial Times publicaba convincentemente estos días que EI ingresa unos 3 millones de dólares AL DIA por la venta del petróleo de los pozos existentes en el territorio que señorea. No será fácil acabar con ellos sólo desde el aire.

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