España y el califato islámico

Obama anuncia hoy miércoles su estrategia para luchar contra los islamistas del bárbaro “califato” instaurado a caballo entre Siria e Irak. El presidente, que hace quince días manifestaba que no tenía aún una estrategia, empieza a moverse, aún con cautela. Aunque no quiere poner americanos sobre el terreno ha de hacer algo más que bombardear un par de campamentos del estado islámico (llamado Isis o Ei)

No lo tiene fácil. Necesita aliados dispuestos a involucrarse seriamente y sus amigos, a pesar de lo que está en juego para todos, no son siempre entusiastas de aportar algo sustancial. El líder de Occidente ha hecho un viaje a Europa con reunión incluida de la OTAN en Gales. Rusia era un tema y la amenaza islámica otro. Ha despachado después al Secretario de Estado Kerry a diversos países árabes para, convencidos como parecen estar ya de que ellos son los que corren un mayor peligro, señalarles que no deberían ser cicateros a la hora de apoyar la prevista ofensiva. Kerry va a reunirse en la capital saudita con representantes de más de dos docenas de países y el objetivo principal es remachar especialmente ante los gobiernos sunitas que a ellos compete convencer a los miembros de su misma confesión, en los que los fanáticos han encontrado una corriente de simpatía, de que el Isis es un movimiento extremista, bárbaro, que no representa al Islam y que acaba volviéndose contra cualquier moderado.

La Liga Árabe condenó hace días al Isis, sin embargo, el apoyo que han dado colectivamente sus miembros a los planes de Estados Unidos es vago. Otro tanto ha ocurrido en Turquía, nación clave por su situación para frenar al grupo fanático. Chuck Hagel, secretario de Defensa ha debido obtener comprensión y buenas palabras. Con todo, Turquía está maniatada, el Isis tiene en su poder a unos 48 ciudadanos turcos varios de ellos diplomáticos y son conocidos sus métodos de ejecución de rehenes y prisioneros.

En Estados Unidos, contempladas las imágenes del degüello de los dos periodistas, la desconfianza de la población a embarcarse en aventuras extranjeras ha disminuido considerablemente. Más ciudadanos quieren que su gobierno tome represalias.

Y volvemos a Obama y la OTAN. En la reunión en Gales, una decena de países se han comprometido a formar una coalición con Estados Unidos para luchar contra el Isis. España, curiosamente, no aparece en ella aunque las amenazas del extremismo islámico nos afecten más que a otros. Es posible que nuestro Gobierno, con el trauma de Irak, no quiera significarse en nada que sea plantar cara a los fanáticos musulmanes. Pero es que nos hemos significado por defecto. Si Washington hace un llamamiento y dicen “presente”, aunque sea con la boca chica, los otros países grandes de la OTAN y de la UE (Alemania, Gran Bretaña, Italia, Francia y Polonia) nuestra ausencia será notada y en ciertos círculos no para bien.

Sobre el autor de esta publicación