Las europeas, la Liga esquizofrénica y las primas

Los españoles no parecen precisamente estar excitados con las elecciones europeas a pesar de que ahí nos jugamos algo. Que mi tocayo Arias Cañete sea en el tema europeo un peso pesado al lado de la señora Valenciano, la diferencia entre ambos, tampoco va a ayudar a despertar el interés. Un contrincante socialista más avezado tendría algo más de morbo. Además, las elecciones se celebran justamente el día antes del mayor acontecimiento que vio el siglo XXI y que tiene absorto a la mitad de la población española: la final de la Champions entre los dos equipos madrileños. Eso sí que va a desatar lenguas y robarle protagonismo mediático a las elecciones.

La semana futbolística ha arrancado con furia, ecuaciones, nervios y cálculos cabalísticos. La derrota del Atlético y el empate del Madrid el domingo han resucitado al Barcelona, del que sus mismos jugadores habían extendido pública y solemnemente el certificado de defunción el sábado por la noche, y por casi por primera vez en la historia del campeonato liguero el suspense, a falta de sólo dos encuentros (uno más del Madrid), es una cuestión de tres y no de dos. Emocionante, emocionante. Que los tres grandes favoritos hayan tropezado en una jornada decisiva muestra que el fútbol tiene una lógica, normalmente la del dinero, la del presupuesto de los clubes, pero que afortunadamente no es una ciencia exacta. El modesto se puede subir a las barbas de un grande en un partido clave.

La situación es única y tiene ribetes masoquistas. Hace cuatro días, los madridistas querían que el Barcelona no tropezara y hoy los atléticos están deseando que el Madrid no caiga en sus dos próximos desafíos porque eso dejará menos esperanzado al Barcelona en el encuentro final precisamente frente al Atlético

Si el Madrid ganara este miércoles en Valladolid, lo que debiera ocurrir si funciona la lógica, aparecerá el fantasma de las primas a terceros. La tentación para el Barcelona de cometer un pecado que no debería serlo, prohibir primar por ganar siempre me ha parecido una tontería, es obvia. ¿Es posible que no se le ocurra a nadie barcelonista sugerir a Luis Enrique, un entrenador que le tiene bastantes ganas al Real Madrid, que los jugadores célticos tendrán un regalito si domeñan a los del Bernabéu?

La no victoria del Madrid en Vigo posibilitaría que el Barcelona ganara la Liga imponiéndose en su campo al Atlético. La tentación de las primas parece, para cualquier equipo en similares circunstancias, irresistible. Lo encuentro normal.

Sobre el autor de esta publicación