Scarlett Johansson se mete en el jardín de Israel

La protagonista de lo que “El viento se llevó” tiene que enfrentar varios dilemas en la novela. Su homónima, la actriz Scarlett Johansson ha abordado en estos días otro delicado. Ha tenido que escoger entre ser Embajador de Oxfam, la conocida ONG presente en muchos países del mundo, y anunciar a la compañía israelí SodaStream una firma que trabaja en los territorios palestinos ocupados por Israel. Ha elegido, su contrato con los israelíes debe ser muy jugoso, a SodaStream.

La elección de la sensual Johansson ha puesto de relieve un tema internacional delicado e importante, la ocupación ilegal por parte de Israel de territorios asignados a la futura Palestina, y ha reactivado al movimiento que se esfuerza por conseguir el boicot de cualquier producto fabricado en esos territorios. El movimiento, BDS (Boicot, Divestment and Sanctions) logra así una publicidad gratuita.

Dentro del contencioso entre Israel y la Autoridad Palestina el tema de los asentamientos reviste una singularidad especial. La comunidad internacional, incluido Estados Unidos, el gran protector de Israel, no reconoce el derecho de Israel a construir barrios con colonos israelíes en esos territorios. El gobierno de Netanyahu ha continuado haciéndolo. El Financial Times, que no es sospechoso de ser anti israelí, escribía en días pasados en un editorial que no procede hablar de boicot, que negándose a comprar lo que allí se produce se está simplemente aplicando la ley. Hasta la Unión Europea ha aprobado directivas prohibiendo ayudas a empresas que operan en los asentamientos.

La joven Johansson ha reaccionado diciendo que la empresa SodaStream da trabajo a bastantes palestinos sacándolos del desempleo con salarios que nunca tendrían en otros territorios palestinos. Es cierto, pero evita con ello el tema principal: la creación de asentamientos está condenada por la totalidad de la comunidad internacional y su extensión origina problemas supletorios, importantes, a la solución definitiva del problema de fondo, el del nacimiento del Estado palestino. Cuando más islotes judíos surjan en territorio de la futura Palestina más difícil será alumbrar un mapa con un Estado viable.

El affaire Johansson da mayor resonancia a declaraciones del secretario de Estado americano Kerry que, trabajando por un traer un plan de paz a la mesa de negociaciones, ha advertido al Gobierno de Israel de los peligros de su política expansionista, de que, en definitiva, está alimentando a los que piden el boicot a Israel como nación.

Existe el peligro, en efecto, de que los que propugnan el boicot a lo que sale de los asentamientos o a los que comercian con ellos se extienda a solicitarlo a todo Israel como nación. Esto, si progresa, sería un nuevo contratiempo, una nueva dilación en la cuestión central.

Sobre el autor de esta publicación