El racismo en el deporte

El futbolista Yaya Touré ha declarado después de un partido en Moscú que los deportistas negros deberían negarse a participar en cualquier campeonato en Rusia por los insultos racistas que reciben.

La xenofobia es una enfermedad que no está ausente de la sociedad rusa. Hace un par de días en la festividad de la “Marcha rusa” en Moscú en la que participaron unos pocos miles de personas hubo slogans serios contra los inmigrantes. Estos sufren esporádicos ataques de grupos incontrolados ante la frecuente pasividad de la policía. El talante xenófobo, con tintes nazis, resulta paradójico si tenemos en cuenta que unos 22 millones de soviéticos murieron en la guerra contra el nazismo y que, de otro lado, hay dentro de la Federación rusa unos 20 millones de musulmanes. Que sean objeto de puyas y acoso, aunque sea por una minoría, causa un cierto asombro.

Volviendo a los deportes, el partido CSKA-Manchester United que ha originado el comentario de Yaya Touré y que concluyó con la victoria de los británicos 1-2 parece que rebasó el vaso de la hostilidad hacia la gente de color en pleno 2013.

La incomodidad de los jugadores negros en diversas canchas europeas no es nueva, sólo que en la mayor parte de los países se ha esfumado casi totalmente. Los jugadores no sufrían animosidad ni discriminación en el vestuario, el mérito y el talento se imponían, ni en la afición local. Pero sí en los campos que visitaban. El bochornoso lanzamiento de cáscaras de plátano, las referencias humillantes a la selva eran frecuentes. La cosa ha afortunadamente cambiado. En Inglaterra, donde se ha estudiado el tema, a principios de los setenta sólo había unos 35 jugadores de color en los noventa y dos equipos de las tres Ligas profesionales. En 1992 cuando se fundó la Premier League casi todos los equipos los alienaban. En esa fecha, mientras sólo 1´6% de la población británica se declaraba de raza negra, un 10% de los jugadores lo hacían. Curiosamente, los ingleses, siendo los preparadores antiguos jugadores, no han tenido ningún entrenador británico de color, sólo dos extranjeros.

En España, el racismo en las canchas ha pasado en muy buena medida, a menor vida. No totalmente. En Francia el Mundial del 98 fue decisivo. Media docena de jugadores que ganaron el campeonato, Thuram, Zidane etc… eran de diferentes etnias. Zidane se convertiría en la persona más admirada de los franceses.

Lo ocurrido en el campo del CSKA, minimizado por sus dirigentes, no debe ser tolerado. La UEFA debe dar las advertencias oportunas. El Manchester City ha tomado precauciones para el partido de vuelta de esta semana. Colocará intérpretes de ruso cerca de los lugares reservados para los seguidores del CSKA para ver qué clase de lenguaje utilizan. Puede ser útil pero son la UEFA y las autoridades rusas quienes deber adoptar las medidas punitivas pertinentes.

Yaya Touré ha dado un buen aviso.