¿Y si Di María coge una gripe?

Las “gansadas” de Blatter, presidente de la FIFA, harán correr ríos de tinta para deleite de Platini y de los que le tienen gana. Como es político mareará la perdiz y dirá que se le ha malentendido, que él, en realidad, ama a Cristiano etc… Pamemas. El señor Blatter no tiene exactamente mucho tacto, ha dado abundantes pruebas de ello y su historial, si escarbamos, no es glorioso.

Pero esto es una niebla que oculta el problema que tiene el Real Madrid ahora, aparte de ser incapaz de jugar dos partidos seguidos con autoridad y brillantez. El problema se llama Bale y más concretamente su ubicación en el campo.

El club se ha gastado la cantidad récord que sabemos, es igual que sean 91 que 100 millones de euros. Han pasado dos meses y por razones diversas no ha podido ser alineado debidamente. Los rectores de la entidad tienen ganas de probar que la inversión ha sido la correcta, la afición blanca de ver que es verdad y el joven jugador de demostrarlo sin paliativos.

Esto le debe estar produciendo una ansiedad, la necesidad de certificar sobre el césped que el desembolso fue adecuado, una ansiedad que no se la deseo a nadie que aprecie. Debe pensar que tiene que probarlo y pronto. Esto puede influir negativamente en su rendimiento.

El club y Ancelotti, que no sabemos si está dando palos de ciego o se mueve por el síndrome Bale, quieren ayudar al jugador y lo sacan para que no sólo se ruede sino para despliegue su talento y facultades. Ahora bien, ¿dónde está su sitio? Es zurdo pero es impensable que desplace a Ronaldo, el jugador desequilibrador por excelencia. Dado que poner al galés en el centro del ataque es un brindis contraproducente, llegamos, entonces a la banda derecha, y ahí nos encontramos con un Di María en notable forma. ¿Cómo eliminas sistemáticamente de entrada al jugador más regular de esta temporada? That is the question.

La solución sería, es una broma pero no del todo, que Di María, dado que sería funesto que se lesionase, atrape una gripe que lo tenga forzosamente apartado del campo tres o cuatro partidos. Esto dejaría el hueco deseado para que Bale, sin agobios, sin excesivas prisas, se explaye y muestre lo que sabe hacer. Recuperado Di María, con el galés ya pleno de confianza en sí mismo, sin el ansia de que tiene que indefectiblemente dar el do de pecho para que no empiece a circular que es un paquete, como aviesamente ya dicen en Barcelona, habrá tiempo de pensar si juega Bale en este o aquel sitio. Mientras carezca de confianza y esté nervioso sacarlo de su sitio, o de sus sitios, no va a solucionar del problema porque resultará un jugador vulgar.