Ferguson publica sus memorias

Todo el mundo sabe en política que cuando te retiras es saludable escribir tus memorias antes de que otro escriba tu biografía. Churchill, de Gaulle, Kissinger y otros eran conscientes de ello, te adelantas, aderezas tus recuerdos y serás ampliamente citado casi como dogma de fe.

Esto le ocurre ahora al laureado entrenador británico Sir Alex Ferguson que recientemente dejó las riendas del Manchester United donde reinó larga y casi omnipotentemente. Saca ahora un libro que se venderá muy bien. Entre las cosas que “revela”:

Beckham. Es cierto que tiró una bota al jugador en el vestuario y cuando la estrella permitió que lo fotografiaran al día siguiente con una pequeña cicatriz en la ceja decidió que era el momento de venderlo al Real Madrid. Pensó que Beckham, al que piropea por su determinación y entrega, había llegado a creerse más importante que el club, que la fama se le había subido a la cabeza y que su decisión de irse posteriormente a los Ángeles no tiene nada que ver con el fútbol, era sólo con el personaje mediático que había creado.

Mourinho. Dice que lo aprecia, que tenían una buena relación aunque Bobby Charlton manifestara que era solo un matrimonio por interés. Se excusa por las palabras que dijo cuando el Oporto eliminó al Manchester en la Champions en 2004, criticó la forma de jugar y los aspavientos de los portugueses pero insiste en que invitó a Mourinho a tomar un vaso de vino después del segundo encuentro. El vino del Club, por cierto, era apestoso y protesto ante el propietario del Club Abramovich. Para la siguiente ocasión ya tenía un vino de calidad.

Wenger y el Arsenal. Parece que Wenger le caía un poco gordo, nunca lo invitó a beber después de un encuentro, y no le perdona el incidente del Pizzagate. Alguien, ¿instrucciones de Wenger? Lanzó a Ferguson una pizza que le alcanzó en el túnel del vestuario en un partido entre los dos equipos. ¿Fue Cesc Fábregas?

Van Nistelroy. Acabaron mal. El holandés lo insultó cuando no lo alineó en una final contra el Wigan. No le importó que se viniera a Madrid. El holandés se disculparía telefónicamente años más tarde.

Prensa y árbitros. Tiene escaso aprecio por los periodistas, especialmente los jóvenes que se visten desaliñadamente, estuvo siete años sin dar entrevistas a la BBC, y piensa que no hay actualmente buenos árbitros. “No están haciendo un buen trabajo”.

No ha acabado de digerir que el rival Manchester City le ganase la Liga en el 2012. Fue el día más triste de su vida según su mujer.

Rooney quiso irse del equipo en un par de ocasiones y pidió que ficharan a Ozil cuando el alemán se vino al Madrid. Roy Keane, talismán emblemático del Club tenía pasmados a todos sus compañeros. Incluso Ferguson le tenía, a veces, miedo.

4 comentarios
  1. Rosa del cairo says:

    Y se le ha olvidado decir la creación de toda una generación de euroescepticos y de europeístas que hemos dejado de serlo al comprobar que la famosa Unión solo era para marcar el paso de la oca y ser los camareros de Europa.

  2. Antonio Moreno says:

    Que bonito suena todo. ¿y el despilfarro griego? ¿Y el español de los últimos años de zp? El problema es que para vivir por encima de nuestras posibilidades ingresamos 80 en impuestos y gastamos 100 y esos 20 nos los prestan y cada vez la deuda es mayor. Y los famosos mercados que nos prestan no están dispuestos a que sigamos siendo asi de manirrotos… es duro pero es la realidad. Hay que tener un estado del bienestar ajustado a lo que nos podamos permitir y destinar mas dinero a la economía productiva para que genere puestos de trabajo sin eso no hay nada que hacer. Pero para liberar dinero para la economía productiva no hay que subir los impuestos, hay que ajustar el estado del bienestar a lo que nos podamos permitir y empezar por una revolución en estado de las autonomías, en las empresas publicas, en el modo de funcionar como país (Menos AVE, menos televisiones autonómicas, menos consejos autonómicos de todo tipo, etc.) Si no conseguimos aumentar los ingresos via aumentar la actividad económica estamos perdidos… este estado del bienestar aguantará lo que aguante y luego la catástrofe y entonces nos acordaremos de lo que tenemos ahora. O trabajamos mas por menos y somos mas competitivos o no hay nada que hacer. El mundo va a una velocidad de vértigo y nosotros discutiendo sobre quien somos (si catalanes, si vascos, si españoles) o cuantos regalos de reyes queremos (Podemos)….

    • Max Demetrio Trueba says:

      Amigo, para qué tanta competencia, la economía debe resolver las necesidades humanas, no de las Corporaciones. La economía que se empeña en promover el neoliberalismo es la de la ganancia como un fin en sí misma, eso demuestra el nivel de decadencia humana en el que nos encontramos. Esta es la época donde las empresas ganan más que nunca, pero eso no se convierte en un beneficio para los ciudadanos de los países, sino para que 4 o 5 personas tengan más millones. O los países renuncian a ese discurso de la “competencia” (o sea competir a costa de que la gente viva en condiciones más precarias, para aumentar astronómicamente la riqueza) o no quedará planeta y lo poco que nos quedará es el mundo pobre y destartalado que tanto temen los capitalistas que acusan a Cuba y a Venezuela y la ex Unión Soviética.

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