Pisa y la Marca España

Leer los espantosos datos que sobre España da el Pisa de adultos que ha elaborado la OCDE da pie a que los comentaristas europeos deduzcan rápidamente que la postración que sufren Italia y España es consecuencia directa de nuestro atraso en capacidad lectora y en nuestra menos que mediocre formación matemática. Es decir, de nuestro deficiente nivel educativo. Es lo que colige, entre otros, The Guardian británico.

Hoy la Marca España se ha llevado dos puyas, duras, hondas, que no han pasado inadvertidas en el extranjero. La primera es la de los fingidos paralímpicos que ganan medallas de oro en el extranjero con trampa y alevosía. Fingiendo lo que no son. Un bochorno que ha quedado impune. La segunda es nuestro nivel de estudios. Que de 24 países examinados nos movamos en el test en cuestión sistemáticamente entre los últimos-últimos resulta penoso. En uno somos el 24, en otro el 23, en el mejor situados nos colocamos el 18. Fascinante, por decir algo.

Los políticos dirán que esto es culpa de la ley que aprobaron sus adversarios, las leyes se convierten en armas arrojadizas, pero los números están ahí y, para nuestra desgracia, son conocidos fuera. Alguien tendrá incluso la ocurrencia de culpar al franquismo. Ya saben ustedes, tenemos retraso por los años de la oprobiosa dictadura y porque en aquella época “sólo los ricos podían estudiar”, de ahí que muchos adultos españoles estén atrasados, etc., etc… El argumento entra en lo ridículo. Pensar que en 1965, 1968 ó 1975 en la España de Franco sólo estudiaban los ricos parece una broma. Las cifras, además, son elocuentes, en la encuesta publicada por la OCDE la franja española situada entre los 16 y 24 años aparece en el puesto 22 de 24 en el dominio de las matemáticas. Culpar a Franco de las deficiencias de conocimiento de gente que no había ni nacido, no estaba ni siquiera en la mente de sus padres, durante el franquismo es demagogia barata y engañosa.

Repitámoslo; nuestro sistema educativo es deficiente y muchos aspectos de la cultura popular desarrollada alrededor del mismo son altamente discutibles. La máxima del esfuerzo reducido, de la benevolencia total con los que suspenden, escandalizarse con que repetidor por tercera vez no pueda pagar la misma matrícula que un debutante, el pasotismo generalizado de los padres, el secuestro de la autoridad de los educadores… pasman en otras latitudes. Japón, delante de Finlandia, es el primero en todas las listas. Allí no se ha proscrito como anatema absoluto que haya que estudiar ciertas cuestiones de memoria y los jóvenes y educadores japoneses no acaban de entender como en los sistemas educativos europeos a una edad relativamente joven se pueden dejar caer materias como las matemáticas o la literatura en beneficio de otras asignaturas de libre elección y de más dudosa utilidad.

El Informe Pisa nos trae a la cabeza los numerosos estudios que circulan sobre la calidad de las universidades españolas. En el último estudio las de nuestro país continúan ausentes de la lista de las cien primeras. Casi la mitad de ellas, 46, son de Estados Unidos, 11 de Gran Bretaña. Es decir que los sajones tienen más del 50%. El mundo hispano, 0.

De los farsantes paralímpicos no hablemos.