Presupuesto español y de Estados Unidos: La demencia

Si uno lee las reacciones en España a la presentación del Presupuesto deducirá que el Gobierno está loco, ha logrado irritar a la casi totalidad de las fuerzas vivas. Los políticos a la izquierda, – con esa afición que tienen algunos a soltar truculencias para hacer titulares, son “cuentas falsas e indecentes” proclama la señora Rodriguez, son los de “las tres ps, paro, pobreza y pesimismo” fulmina el señor Cayo Lara – se ponen apocalípticos. Los nacionalistas, explotando interesadamente su victimismo, no les van a la zaga: El presupuesto es un “castigo” para Cataluña. Olvidan que Madrid es la comunidad que viene aportando más a las arcas del Estado y que también sufre un leñazo. Por último hasta los barones del PP se quejan.

Lo preocupante es que todo el mundo parece olvidarse de que las pensiones, el subsidio del desempleo, los costes de personal y pagar los intereses de lo que debe España implica el 60% de lo que ingresa el Estado, así es muy difícil hacer milagros, gobierne el PP, el PSOE o Rockefeller.

En la patria de este último vemos también partidismos acendrados. El vespertino francés Le Monde titula: “Jefferson, vuelve porque se han vuelto locos”. No le falta razón. A los republicanos no les importa cerrar la Administración con efectos, no dramaticemos, aún no letales pero lo hacen porque detestan el Plan de Sanidad de Obama que empezaba a implementarse hoy y chantajean con la aprobación del presupuesto para paralizarlo. Parece incoherente, numerosos políticos del país globalmente más avanzado del mundo opuestos a que exista una cobertura sanitaria generalizada como en Italia, Suecia, España etc… El tema es, con todo, más vesánico aún. Si bastantes congresistas estadounidenses braman contra el Plan de Obama es porque piensan que esta toma de posición es popular entre sus votantes. Dicho de otra forma para que aquí lo entendamos, una abundante porción del electorado del país no quiere que se extienda la cobertura sanitaria a los 45 millones de compatriotas que no la tienen. Ocurrió algo parecido hace décadas cuando se aprobaron los programas Medicaid y Medicare de protección a las personas de edad y a los de escasos recursos, ahora son programas asumidos; está ocurriendo ahora con el Obamacare.

Políticamente, la situación trae recuerdos del último cierre de la Administración hace 18 años. Los republicanos tenían entonces mayoría en las dos cámaras y le echaron un pulso a Clinton que no estaba en su mejor momento. Les salió mal. La gente pensó que, por razones partidistas, estaban siendo irresponsables. Lo pagaron. Ahora podría repetirse.