Egipto, los Estados Unidos y Europa

El bastante popular golpe de estado en Egipto, un golpe de estado es un golpe de estado aunque tenga el apoyo de una parte importante de la población, ha producido una situación embarazosa para los gobiernos occidentales. No pueden aplaudir el derrocamiento de un presidente elegido democráticamente pero no estaban descontentos con el desalojo de Mursi, su Gobierno era incompetente y, lo que es peor, empezaba a asomar una oreja claramente sectaria con el peligro de que forzase una Constitución no ya islamista sino excluyente de los sectores más laicos, democráticos u occidentalizados. Una situación, además, irreversible.

Washington no sabía qué hacer. Si tildaba a la intervención militar de golpe de estado debía constitucionalmente cortar su ayuda a Egipto, muy jugosa, por cierto, unos 1,300 millones de dólares en lo militar y un paquete económico de 250. Las opiniones en Estados Unidos se han dividido. Cuando trascendió que había más de 700 muertos en la limpieza que el ejercito hizo de los desafiantes campamentos ciudadanos de los partidarios de Mursi se congelaron unas maniobras militares conjuntas y se planteó el corte de la ayuda. Otros decían que Estados Unidos “no tiene que hacer nada”, que en los últimos años cada vez que ha intervenido en un conflicto islámico ha salido escaldado y con su prestigio disminuido y algún articulista ha gritado “al cuerno con los árabes”. Los europeos, con una opinión pública algo más sensible, sólo algo más, no creamos que aquí en plenas vacaciones hay una indignación colectiva ante la represión egipcia, han intentado mediar. Los dos bandos sobre el terreno no han llegado a un acuerdo. Hay detalles maximalistas en ambos bandos, los Hermanos Musulmanes comenzaron pidiendo que se repusiera a Mursi en el poder, que ha dificultado cualquier arreglo. La Unión Europea se plantea, entonces, congelar su ayuda que tampoco es despreciable, 800 millones de dólares. Esto hará alguna pupa en El Cairo pero no demasiada, el país ha recibido importante ayuda económica de Arabia Saudita y otros países ricos sunitas que aborrecen todo lo que representan los Hermanos Musulmanes. Los amantes de la conspiración, ¿cómo no?, concluirán rápidamente que Estados Unidos ha montado el golpe pero parece más realista mirar hacia varias monarquías árabes. Mientras tanto Rusia, no se moja. Ni aplaude, ni condena, es su política en lo que afecta a los derechos humanos. No vacilará en tomar el lugar yanqui en ese importante país árabe.

En los medios políticos oficiales de El Cairo simultáneamente y sus medios de información, muy controlados por el Gobierno, se señala que la prensa occidental es totalmente tendenciosa. Agranda, se dice, la dureza del Ejército y de las fuerzas del orden y se trata ligeramente el desafío de los Hermanos Musulmanes y la utilización por estos de armas de fuego contra la policía. Habría 59 muertos entre los servidores armados del Estado. El turismo, gran fuente de divisas, continúa huyendo.