Signos ominosos para la prensa

La venta del Washington Post al propietario de Amazon ocupa mas espacio en la prensa de Estados Unidos que las o tres noticias juntas que le siguen en las paginas de los periódicos.  La transacción es un bombazo. El Post ha pertenecido a la familia Graham desde hace 80 años cuando el fundador de la dinastía lo compró en bancarrota. Se convirtió con el New Yok Times en el diario de mayor influencia del país, es el matutino que saco el tema del Watergate que acabaría con el presidente Nixon y que hace meses publicó el escándalo de las escuchas electrónicas revelado por el soplón Snowden. Un periódico temido y respetado por la Casa Blnaca, congresistas y toda la clase política estadounidense. Una biblia mediática progre.

Si la familia Graham, dos de sus miembros como sus antecesores ocupaban los dos cargos más importantes del periódico, ha decidido venderlo es porque no tenían opción. Desde 2007, año del arranque de la pesadilla financiera de la prensa escrita en Estados Unidos, el Washington Post viene perdiendo sistemáticamente dinero. Las  razones son las que afectan a muchos órganos de prensa impresa, la contracción brutal de los anuncios por palabras, la aparición de internet que reduce los lectores que compran, la huida del publico joven que no adquiere periódicos, etc… Recientemente sus directivos intentaron cortar la hemorragia haciendo que la versión de internet tuviera que ser pagada…. pero no fue solución. La publicación tiraba 830.000 ejemplares diarios hace ocho años y ahora esta en 436.000. Los ingresos de internet no eran satisfactorios. La reducción de los redactores de 1.000 a 642 tampoco acabó con la hemorragia.

La tendencia continúa, hace años la familia propietaria del Wall Street Journal, de mayor tirada que el Post, lo vendió al magnate australiano Rupert Murdoch, el propietario de Times de Londres. Los vendedores obtuvieron un jugoso precio, 5.600 millones de dólares. The New York Times, de su lado, tuvo que desprenderse del Boston Globe por un precio irrisorio en relación a lo que había pagado hace años. Los Graham han debido contentarse con una cifra mucho más modesta que los del Wall Street Journal, 250 millones, cantidad inferior tres o cuatro veces a lo que habrían conseguido hace ocho o diez años pero que hoy, tal como está el mercado, es una suma digna. El editor del periódico dio la noticia a la totalidad de los trabajadores, que fueron convocados de improviso a la sala mayor del periódico, con voz entrecortada. La creencia general es que los Graham han tomado una decisión dolorosa, podían haber vendido parte de la publicación y continuar viviendo holgadamente, pero han llegado a la conclusión de que la adquisición del Post por un multimillonario, Bezos, el propietario de Amazon tiene una fortuna de 26,000 millones de dólares, es decir cien veces más que lo que ha pagado por el matutino, puede ser la oportunidad de que el periódico encuentre el inversor que lo remonte o, al menos, que impida que desaparezca. Bezos es la 19ª fortuna del planeta y los Graham creen que comulga con los valores que ellos inyectaron al Post.

La operación ha de ser motivo de reflexión para los propietarios de prensa impresa en muchos lugares del mundo.