¿Cuántos muertos van en Siria?

El mes de marzo parece haber sido el más sangriento de los que viene padeciendo Siria desde que se inició el levantamiento contra Assad hace algo menos de dos años. Las cifras son magnificadas o minimizadas en función de quién hace el cálculo, es imposible comprobar su exactitud, pero más de una fuente apunta a que en el pasado mes habrían muerto más de seis mil personas. Ello sería el producto de un mejor armamento en manos de los rebeldes y de los bombardeos con pocas contemplaciones de las fuerzas gubernamentales contra edificios de ciertos barrios de la propia Damasco adonde habrían penetrado los insurgentes. Un observatorio de derechos humanos apunta que en esos bombardeos de marzo han perecido unos 600 niños y mujeres.

Con la salvedad apuntada de que las cifras no son confiables, en círculos de Naciones Unidas ya se señalaba a principios de año que los muertos en Siria sobrepasaban los 70.000. El fin del conflicto no parece cercano. Assad tiene poderosos padrinos, Rusia le ha venido vendiendo armamento e Irán lo apoya moral, militar y económicamente. Los rebeldes, de su lado, se ven crecientemente apuntalados desde el exterior y aumenta el armamento que reciben. Los gobiernos sunitas, Arabia Saudita etc…, son los que adquieren los pertrechos en Croacia o cualquier mercado disponible, las armas llegan a Jordania y desde allí, con supervisión occidental según algunos para que no caigan en manos de los islamistas fundamentalistas que luchan contra Assad, van a manos de los insurgentes. Unas 3.500 toneladas de armas abrían transitado con esta financiación.

Estados Unidos continúa en su ambigüedad frente al activismo franco-británico en el tema. De un lado, le aterra que las armas caigan en poder de Al Qaeda o cualquiera de sus sucursales, de otro, como apuntaba Javier Solana, no quiere pisar el acelerador armando a los que combaten a Assad, un aliado de Irán, porque no quiere irritar a Teherán en estas fechas alejándolo de la mesa de negociaciones en un tema que, como se ha visto en el reciente viaje de Obama a Israel, es crucial para la política americana: el de la suspensión de la construcción de la bomba nuclear por los ayatolás iraníes.

Mientras, Siria sigue desangrándose, ¿Millón y medio de desplazados fuera del país viviendo en paupérrimas condiciones?, ante el marcado pasotismo de la opinión pública internacional. La pasividad de esta ante la catástrofe Siria contrasta con el acaloramiento y las protestas coléricas que brotaron ante la tragedia que vivió su vecino Irak hace justamente diez años al ser invadido por los americanos. La vida, con todo, de los habitantes de los dos países tiene el mismo valor.

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