Sara Carbonero y la quinta columna

Para algunos hay buenas noticias. Algunas económicas; el Financial Times publica en primera y a cinco columnas que el dinero extranjero vuelve después de cuatro años a los países de la periferia europea, es decir a España, Portugal, Italia, Irlanda y Grecia. Algo bueno para nosotros. Hay otras deportivo-económicas; el Manchester y sus propietarios están de enhorabuena. Es la entidad deportiva más valiosa del mundo, su precio en el mercado sería de 3,300 millones de dólares, muy por delante del segundo club el estadounidense Dallas. Los accionistas del Manchester, principalmente la familia norteamericana Glazer, se frotan las manos. Las acciones que salieron hace tiempo en Bolsa a 14 dólares se cotizan ahora a 17. Un horizonte, pues, despejado.

En el Real Madrid, sin embargo, y ciñéndonos al terreno deportivo, sigue habiendo nubes alrededor de la figura de Mourinho. La última, no creada por él, bota de la boca de la agraciada Sara Carbonero. Que la pareja del emblemático capitán madridista narre en la televisión mejicana que “los jugadores no comulgan para nada con Mourinho”, que el “clima en el vestuario no es bueno, que hay división en él y que el míster tiene abiertos muchos frentes en el Madrid”… son unos truenos que no presagian nada bueno y que habrán hecho, más aún en las fechas que estamos de clásicos, las delicias de la prensa barcelonista.

Las frases de la periodista son un disparo, ¿espontáneo, calculado?, en la línea de flotación del polémico entrenador y rozan incluso al presidente que se ha esforzado trabajosa y meritoriamente en convencernos de que las aguas no están agitadas, que no ha habido ningún ultimátum de los jugadores en relación al míster etc… La andanada de Carbonero pone esto, al menos parcialmente, en tela de juicio. Poca gente va a creerse que el informante de la locuaz periodista es un conserje o un utillero despechado del club cuando con quien comparte vida es con Casillas. Aunque haya otras fuentes que alimenten las sospechas sobre el divorcio de Mourinho con alguna figura, la deducción lógica en estos momentos es que el dolido portero vierte quejas a su amada y, luego, ésta las reproduce en el canal televisivo en el que trabaja.

Hace años una atractiva periodista estadounidense que hacía la cobertura televisiva de las autoridades de Los Ángeles fue apartada de su cometido cuando se descubrió que tenía un affaire con el Alcalde. Había allí un obvio conflicto de intereses. El que plantean las informaciones de Carbonero no es igual pero es ciertamente melindroso ¿No se va en adelante a deducirse indefectiblemente que cualquier información conflictiva que ella de sobre el Real Madrid procede del cacumen de Casillas? La periodista puede alegar que ella trabaja como tal y que su obligación es dar primicias pero la sospecha está ahí y Mourinho alegará ante el presidente que lo último que necesita el Club en estos momentos delicados y de tensión es una quinta columna que caldea el enrarecido ambiente, da pábulo a la prensa y regocija a los enemigos de la entidad.