El incólume futuro de Hillary Clinton

La secretaria de Estado estadounidense sufrió una caída hace escasas semanas que le ha producido un coaguló en el cerebro. Parece que no corre peligro y los médicos esperan darle de alta en pocos días. Justamente en las fechas en que debe cesar por voluntad propia.

El final de año ha visto que Doña Hillary es la mujer más admirada de Estados Unidos, entre los hombres es el presidente Obama, según una encuesta de una empresa conocida. La señora Clinton ha permanecido constantemente en los medios de información en los últimos cuatro años con frecuentes viajes a puntos delicados del globo, lo que es un bono para los ministros de Asuntos Exteriores de todo el mundo, basta con que no metan la pata para que su imagen sea reconocida y estén en candelero, y sus interlocutores sacan normalmente la impresión de que se trata de una mujer inteligente, que trabaja los temas y que capta pronto los matices.

Tiene, además, una cierta baraka. Dos meses antes de las recientes elecciones presidenciales se produjo el asalto de los terroristas islámicos al consulado yanqui en Bengasi en el que murió, entre otros, el embajador americano en Libia. El tema se convirtió en algo candente en la campaña electoral porque los republicanos vieron en él una buena ocasión para socavar la imagen del Obama en las fechas anterior a la votación. Las dependencias consulares estaban inadecuadamente protegidas, hubo unas declaraciones erróneas de la embajadora estadounidense en la ONU al explicar los hechos y, como pone de relieve, el informe de una Comisión especialmente formada al efecto, la actuación previa y durante el incidente del Departamento de Estado, que dirige la señora Clinton, había dejado bastante que desear. Hubo dimisiones en el Departamento y los republicanos quisieron, sin éxito, cobrarse la pieza mayor, Obama. La cuestión es que la señora Clinton ha escapado ilesa de la refriega mediática, con su prestigio intacto.

Restablecida, como se desea, Hillary Clinton se retirará de la política para considerar su futuro. Momentáneamente encontrará fácilmente acomodo en el circuito de las conferencias bien pagadas y dentro de un par de años, es creencia extendida que anunciará su candidatura a la Presidencia. Aunque cuatro años, fecha de las elecciones, en política es una eternidad, se cree que su camino hacia la Casa Blanca no tendrá excesivos escollos. Su reputación no debe desgastarse y el hecho de ser mujer, ahora ya, hasta puede favorecerle.

Para el líder socialista alemán, la señora Merkel tiene ventaja por su condición femenina. Sin que esto sea universalmente aplicable, en el caso específico de la señora Clinton puede que en el 2016, cuando ella tenga 69 años, puede que ciertamente resulte así.