El regalo horrible y la canguro

Un curioso artículo de “Le Figaro” da cuenta, en estas fechas de penuria noticiosa, de que los franceses se han lanzado como locos, el mismo día 25, a revender buen número de regalos de los que recibieron en Nochebuena. El 52% de franceses lo hacen, obtienen una media de 41 euros por el objeto no deseado o repetido y, como muchos practican el deporte de la reventa en EBay u otros lugares de Internet, obtienen de media unos 90 euros. Lo chocante del artículo es la prontitud con que los receptores quieren desembarazarse de las prendas en cuestión y el volumen inusitado de gente envuelta en la operación.

Los regalos más revendidos son las corbatas, una prenda en desuso en muchos países, los CDs y los DVDS, sin embargo, han perdido considerable terreno en la escala de no deseados y los jubilados se embarcan en la aventura con fruición, uno de cada tres “revendores” está retirado.

En Estados Unidos, desde hace tiempo, la totalidad de los comercios aceptan devoluciones y a partir de hoy día 26 los almacenes tienen que habilitar mostradores especiales donde la clientela devuelve las cosas que no le vienen, no necesita o encuentra horribles. El volumen de ventas de las tarjetas-regalo ha aumentado por ello vertiginosamente en los últimos años. La impersonalidad del obsequio, algo que aquí cuesta aún aceptar, queda compensada por lo práctico. En aquel país, que crea las tendencias comerciales, la tarjeta es ya el regalo favorito en Navidad y este año alcanzará un volumen de 43,000 millones de dólares.

La pujanza de la reventa en Francia puede tener algo que ver con la crisis económica. Te desembarazas de algo que te desagrada y obtienes unos ingresos para terminar el mes. Alguna prensa anglosajona parece regocijarse con las tribulaciones económicas de Francia, con la menguante popularidad de Hollande y con el “efecto Depardieu” que puede tener la imposición fiscal del 75% para los que tienen grandes ingresos. Mientras en Londres o Bruselas se piensa piadosamente que más de un millonario francés cruzará sus fronteras para instalarse en zonas más templadas, la polémica sobre el actor Depardieu continúa en Francia. Asaeteado por algún colega, ha encontrado, sin embargo, la comprensión de algún artista conocido, Catherine Deneuve, Enrico Macías…, y el apoyo nada menos que de Brigitte Bardote que piensa que estamos asistiendo a un encarnizamiento contra la postura del actor exiliado. “Le Monde” apunta que la marcha de Depardieu muestra un poco el estado de desánimo en que vive Francia. Cita un libro de hace unos quince años, titulado “Los novios de Marianne, la sociedad francesa a través de sus grandes actores” que, según el vespertino tiene rabiosa actualidad, porque documenta el modo como Francia ha acabado por perder su identidad. Hace cincuenta o sesenta años el actor popular, el modelo, sería Jean Gabin. Actualmente un espejo de la sociedad sería Depardieu un actor descomunal pero que en la vida real no encarna precisamente las virtudes de que se querrían adornar los franceses. Su abandono del país estaría así cargado de simbolismo.

Las ventas de Navidad en Francia, Alemania, Estados Unidos y suponemos que aquí ven, por otra parte, un descenso de los juguetes que ceden terreno espectacularmente ante las tabletas electrónicas. Es lo que quieren los críos y lo que les compran los padres o les ceden las suyas cuando ellos adquieren una ultramoderna. Alguien ha dicho que la tableta se está convirtiendo en el canguro de la familia. Los chavales están más absortos con ella que con cualquier cuento o cualquier muñeca.