Obélix se cabrea, esta vez con razón

Su colega Philippe Torreton ha bramado contra el con frases lapidarias, “Abandonas el barco de Francia en plena tormenta”, el primer ministro galo lo ha tachado de personaje penoso y patético, pero el actor francés Depardieu parece tener una cierta razón en la decisión que ha adoptado. Literalmente hasta el gorro con los impuestos de la era Hollande, ha tomado las de Villadiego y emigrado a Bélgica donde será tratado fiscalmente de forma mas benévola. En su país iba a abonar a Hacienda el 75 por cien de sus ingresos y en Bélgica, al parecer, hay un tope de 50 por cien.

Depardieu ha mostrado su indignación con las medidas “confiscatorias” de los socialistas franceses, fustigado a los gobernantes por ensañarse con los que producen riqueza y manifestado que está harto. Según él, habría pagado a lo largo de su vida más de 1.400 millones de euros este año, según cuenta la gente del fisco le va a arañar hasta el 85 por cien de lo que ingrese este año.

La espantada de Depardieu, por el efecto mimético que podría tener en otros compatriotas con ganas de largarse a Bélgica, Suiza o Inglaterra, ha provocado incluso un rifirrafe diplomático entre Bélgica y Francia. Frases de ministros franceses que planteaban la necesidad de reconsiderar los acuerdos fiscales con ciertos países, y que constituían un velado ataque a Bélgica, han acarreado la réplica del ministro de Asuntos Exteriores de este país que comenta que Bélgica no puede convertirse en chivo expiatoria de los berrinches del gobierno francés, y que las autoridades galas deberían reflexionar sobre por qué hay gente que sale corriendo. Ha afirmado además que Francia no puede imponer sus criterios en materia impositiva a otros miembros de la Unión Europea.

Depardieu es el quinto actor mejor pagado de Francia, cobra unos dos millones de euros por película y ha hecho una considerable fortuna en los negocios, tiene restaurantes, viñedos, granjas piscícolas… Al largarse ha puesto en venta su piso de París valorado en más de cuarenta millones de euros aunque el poco sospechoso “Le Figaro” lo tase en unos veinticinco. Tiene además un castillo y otras posesiones.

El actor que ha encarnado felizmente a Obélix y otros papeles de relieve puede que exagere en las cifras que da sobre sus penas fiscales. Con todo, el gobierno francés tiene motivos de preocupación. Ya el controvertido y populista alcalde de Londres invitaba a los ricos franceses descontentos a trasladar su residencia a la capital británica, y ayer martes el muy influyente Financial Times recogía el tema con sorna nada menos que en un editorial, cuyo resumen era que si el actual partido socialista francés viene demostrando una inquina antediluviana hacia los ricos y creadores de riqueza es normal que recoja tempestades y algunos huyan. Hay quien recuerda que cuando el progresista gobierno sueco hizo algo parecido, tuvo que recular a la larga al ver que el principal propietario de Ikea se largaba.

Torreton se pone lírico y cita a Cirano de Bergerac, ” no se abdica del honor de ser el blanco de un ataque”, para atacar a Depardieu pero éste no se arredra. Aunque exagere devolviendo su pasaporte piensa, y no le falta razón, que 75 por cien es un poco too much.