Europa se divide sobre Palestina

Como en las grandes ocasiones, la Unión Europea puede escindirse el jueves en la ONU cuando Palestina presente en la Asamblea su petición de status de Estado observador. La señora Ashton, encargada de pastorear en política exterior a los Estados miembros, no ha podido llegar a un consenso entre los 27 pupilos. En los temas políticos candentes, recordemos la intervención en Irak, los países europeos se dividen.

En aquella oportunidad, Gran Bretaña, España, Italia, Portugal, Bulgaria, Polonia… apoyaban la acción de Estados Unidos mientras que Alemania, Francia, Suecia, Bélgica, Austria, Holanda… estaban en contra.

Será curioso ver los posicionamientos del jueves en Nueva York. En esta ocasión Alemania y Francia estarán en campos opuestos. Paris, sin mayores entusiasmos por la frontal oposición judía, ya ha manifestado por boca de su ministro Fabius que votará afirmativamente lo que quieren los palestinos. Difícilmente podían hacer lo contrario si el propio Fabius y el actual presidente Hollande habían presentado hace un año una propuesta de resolución en la Asamblea francesa pidiendo lo mismo que la Autoridad palestina solicita ahora en la ONU. Alemania, como es habitual, se alineará con Israel y Estados Unidos.

España también estará en un brete, los israelíes nos presionan al más alto nivel, pero acabará, presumo, votando también que sí. Por dos razones, de un lado, su postura tradicional es pedir negociaciones entre palestinos y judíos pero insistiendo en que los palestinos tienen derecho a un Estado algo que se está dilatando de forma ya demasiado llamativa. De otro lado, España está enzarzada con Turquía en la disputa para obtener un puesto en el consejo de Seguridad de la ONU. Abandonar a los palestinos en esta ocasión puede tener un efecto nocivo en nuestras perspectivas. Los árabes tienen muchos votos y tenemos que aspirar a captar un buen número de ellos.

La votación es en la Asamblea donde ni hace falta una mayoría cualificada ni existe el veto de uno de los grandes. Basta una mayoría simple que los palestinos deben conseguir holgadamente. El voto afirmativo cambiará la condición de Palestina. Como Estado observador podrá participar en los debates de la Asamblea y se le abre la puerta para entrar en agencias de la ONU y ser eventualmente parte en el Tribunal Penal Internacional (sólo pueden serlo los Estados). Esto es algo temido por Israel

El paso a dar puede tener un precio. Estados Unidos podría congelar parte de su ayuda económica a Palestina e Israel retener los impuestos que recauda en nombre de la Autoridad palestina. Tel Aviv sostiene que los palestinos se comprometieron a obtener sus objetivos por medio de la negociación bilateral y que, en consecuencia, esta iniciativa es una violación de ese compromiso.

Los palestinos contraatacan diciendo que han sido enormemente pacientes. Desde el encuentro de Madrid en que se sentaron abiertamente en una Conferencia internacional sobre el tema ha transcurrido casi un cuarto de siglo, desde su encuentro negociador de Oslo casi veinte años. Por otra parte, el todopoderoso protector de Israel Obama pidió en 2010 que en el año 2011 ya hubiera dos Estados viables y en paz, Israel y Palestina. Pasó un año, los palestinos lanzaron el órdago de entrar como miembro de pleno derecho en las naciones Unidas. El resultado negativo era cantado, ni podían conseguir 9 votos de 15 en el Consejo ni sortear el veto de Washington. Ahora, con un listón más bajo (el de Observador) lo tienen menos complicado en la Asamblea.