Sexo y militares

Celos y sexo han empañado la imagen del militar más prestigioso de Estados Unidos y eliminado cualquier pretensión que albergara de candidatarse para la Presidencia de la nación. El general Petraeus, forzado a dimitir como Jefe de la CIA, venía gozando de la admiración de los militares, del respeto de Obama y era desusadamente mimado por los medios de información. Su gestión de los conflictos de Iraq y Afganistán, deteniendo la sangría de Estados Unidos y logrando salvar la cara, había sido muy apreciada. El descubrimiento de una relación extramatrimonial con su biógrafa, a la que lleva 20 años, ha puesto todo patas arriba. En el código militar estadounidense el adulterio es un delito.

El tema salto por celos. La amante del general comenzó a enviar mensajes agresivos por internet a una joven de 37 años, amiga de la familia de Petraeus a la que creía su rival en los favores del militar. En uno de ellos llegaba a decir que había visto como la joven acariciaba a Petraeus por debajo de la mesa en un almuerzo. El tono y la repetición de los mensajes llevó a la joven a poner el caso en conocimiento del FBI.

A partir de ahí empiezan los interrogantes. ¿Por qué el FBI dedicó tiempo y recursos a una denuncia de este tipo que normalmente no entra en sus competencias? ¿Creyó, al emerger el affaire entre el general y la biógrafa, que éste podía haber compartido con su amante temas de alta seguridad?

¿Por qué el FBI tardó más de la cuenta en informar del caso a los presidentes de las comisiones de seguridad del Congreso? ¿Estaba haciendo política para que el estallido del tema no tuviera incidencia en las recientes elecciones en momentos en que la controvertida actuación de la CIA en el asunto del asesinato del Embajador estadounidense en Libia era denunciada por los seguidores de Romney? ¿A quién negociaba esa hipotética tardanza?

El caso sigue salpicando. El general Allen, comandante en jefe en Afganistán, es ahora involucrado. Resulta que también él tiene una abundante correspondencia con la joven acosada y el FBI investiga ahora si en ella puede haber alguna filtración que afecte a la seguridad. Allen iba a ser nombrado para el importante puesto de Jefe de las tropas estadounidenses en Europa. Su examen ante el Congreso ha sido aplazado.

La conmoción en la estructura militar es considerable. Salen a luz numerosos recientes casos en que jefes militares han sido destituidos, alguno incluso degradado por pecadillos como el de Petraeus, por malversación de fondos, despilfarros etc… Alguien escribe que el venerado Lincoln, Roosevelt y algún otro presidente (Truman con su cese del mítico y mitómano Mac Arthur)… destituyeron a más jefes militares que Obama o Bush, pero inquieta la proliferación actual de las sanciones. En el último año, por ejemplo, según señala el New York Times, unos veinte Jefes en la Armada fueron cesados por comportamiento inadecuado. Al aumentar la preocupación “por la ética de los Jefes militares” se avanzan explicaciones. De un lado, se apunta que con las contiendas prolongadas en escenarios lejanos, Afganistán, Iraq etc…, los militares pasan demasiado tiempo separados de sus familias. Las tentaciones surgen. De otro, se argumenta que el país padece una crisis de liderazgo en todas las esferas y, por último, la interpretación más peligrosa, se señala que hay militares inclinados a creer que ellos están, con enorme sacrificio y en condiciones inhóspitas, guardando la casa mientras que sus habitantes se comportan inconscientemente. Esto les facultaría para cometer algunas transgresiones.

La actitud de los militares será ahora debatida. Petraeus, hasta el momento, ha sido enormemente respetado por los medios de información. Otros militares estadounidenses habrían sido más alanceados.