Europa ganó las elecciones

Después de no poco suspense, al cerrar las urnas en Estados Unidos ningún bando estaba seguro de la victoria, Barack Obama ha logrado la reelección algo que deseaba Europa, Iberoamérica, el mundo árabe y la casi totalidad del globo con la excepción de Israel.

En el camino ha habido guijarros y espinas. Nadie podía predecir hace algo más de año, cuando el presidente conto con la cabellera de Bin Laden cazado en una arriesgada operación de comandos, que Obama iba a vivir un par de semanas temiendo pasar a la historia como Bush padre, un presidente fallido que aplico medidas económicas adecuadas pero que no tuvo tiempo de ver sus buenos resultados que recogería su rival Clinton.

Cuando el camaleónico Romney se desembarazo, sin entusiasmar a la gente, de sus rivales republicanos nadie en el campo de Obama pensó que sería un rival correoso. El presidente había oxidado su carisma, la economía solo daba pasitos en la buena dirección pero Romney, con sus cambios de chaqueta ideológica, con el mensaje conservador que había adoptado para poder captar a la base republicana no despertaba entusiasmos en el votante del centro, el que decide las elecciones. Además, tuvo una cadena de meteduras de pata, descalificar como gorrones irrecuperables al 47% del electorado, su reticencia a mostrar la declaración de la renta, la revelación de que solo pagaba de impuestos el 14% de sus ingresos le restaban credibilidad, uno de sus correligionarios tuvo la temeridad de decir que había violaciones legítimas etc.…. En los debates, además, parecía fácilmente batible.

Llegaron estos y el panorama cambio. El primero puso el mundo del revés. Obama estuvo apagado, mustio, vago y Romney surgió aplomado, humano, presidenciable. Las encuestas mudaron el rumbo de la noche a la mañana. Sectores de la población ganados a Obama, las mujeres, empezaron a calificar por igual a los dos contendientes, estados en los que Obama marchaba muy distanciado comenzaron a marcar distancias en la intención de voto. Los sondeos colocaron a Romney en cabeza durante varias fechas y solo en los cuatro últimos días hubo un pequeño repunte de Obama. El presidente estaba empezando a recomponer su coalición de mujeres, negros, hispanos, estos parecen haber jugado un papel importante en mantenerlo en la Presidencia, jóvenes…

Con los sondeos incluso politizados, el consenso entre los imparciales, en las 48 horas anteriores a la votación, era que Obama saldría airoso por las peculiaridades del sistema electoral Americano. No era descartable que el presidente perdiera en el voto popular total, como ocurrió a Bush con Gore, pero tenía un precioso “cortafuegos”, la intención de voto en los Estados basculantes que deciden la elección, Virginia, Ohio, Pennsylvania, Iowa, Nevada, Colorado…le era, con la posible excepción de Florida, favorable.

El cortafuegos ha funcionado. Todos los estados dudosos, si excluimos a Carolina del norte, han votado, algunos de forma ajustadísima, a Obama. El número de electores que recogerá en relación a los votantes totales será desproporcionado (330 delegados de los 270 necesarios) pero así es la constitución americana.

Los republicanos moderados estarán maldiciendo las primeras intervenciones de Romney sobre la emigración, habrán ahuyentado una parte considerable del voto hispano cuya importancia se acrecienta.

Obama tuvo, además, la suerte del campeón. El huracán Sandy no solo detuvo la carrera favorable mediática que acompañaba a Romney sino que devolvió al presidente parte de su aura al mostrar que sabia manejar el desastre. Hubo hasta elogios de algún republicano destacado.

El país, con todo, se encuentra en una encrucijada peligrosa. El divorcio del presidente y la importante Cámara de Representantes, agrio en el pasado reciente, sigue ahí porque los republicanos, a la vista de los resultados, continúan controlándola. Obama ha salvado su importante reforma sanitaria con su reelección pero los temas trascendentales presupuestarios pueden paralizar literalmente al país. Es deseable que desaparezca la cerrazón de los legisladores republicanos. Su actitud, con todo, después del triunfo de Obama, es una incógnita.