Sandy entre Obama y Romney

Sandy ha llegado con la potencia conocida, 38 muertos, 8 millones de personas sin electricidad y centenares de millones en pérdidas, y no se sabe si el huracán tendrá una incidencia directa en el resultado de las elecciones de Estados Unidos dentro de 6 días.

Las encuestas están tan ajustadas, es de esas ocasiones en que en la semana que precede a la votación nadie tiene certeza del resultado, que cualquier variable puede alterar el mismo. Los candidatos, después de gastarse unos 2.000 millones de dólares en la pelea, están codo con codo y el huracán no debe mostrar una reacción equivocada de cualquiera de ellos.

Obama sabe que Bush sufrió un bajón en su popularidad cuando se extendió la percepción de que había reaccionado con tardanza a la catástrofe del Katrina. Por eso, el presidente ha cancelado sus mítines en cuatro Estados, entre ellos en dos importantes de los basculantes, Ohio donde va levemente delante y Florida donde se encuentra ligeramente rezagado. Si gestiona bien la crisis a escasas fechas de la elección saldrá fortalecido ante el votante. Aparecer en una soleada Florida para arrancar unos miles de votos mientras en el nordeste, Nueva York etc…. caían árboles, rayos y centellas no habría parecido muy presidenciable. Ha mandado allí a Clinton, su mejor orador en la campaña y con el que tuvo irónicamente amplias reticencias y desencuentros en el 2008 cuando Obama disputaba las primarias frente a la señora Clinton. El rubio expresidente ha enardecido a los asistentes de un mitin en una universidad de Florida abordando temas populares en ese escenario. Romney, ha dicho Clinton, ignora el cambio climático, agravará, al encarecerlos, los préstamos a estudiantes y no parece estar muy ducho en matemáticas dadas las cuentas que hace. Obama tampoco hará campaña el miércoles.

El candidato republicano que también tenía una catarata de actuaciones estos días, en Wisconsin, Iowa y Florida… pensó seguir con ellas en un primer momento pero ha tenido que cancelarlas para no parecer insensible a los sucesos del norte. Sus colaboradores pueden tener la misma sensación que los componentes de un equipo de fútbol en momentos en que un gol y varias ocasiones felices fallidas han acogotado al rival y algo imprevisto, un apagón, detiene el juego media hora.

Nadie sabe a ciencia cierta el efecto que tendrá el huracán sobre el voto por correo, muy extendido en varios estados de aquel país, y sobre la participación el día 6. Hay teorías contradictorias, la catástrofe se ha producido en estados, Nueva York, 55 electores, New Jersey, Connecticut… que votan sólidamente demócrata. Una menor participación no tendría mayores incidencias. Se dice, además, que el mal tiempo ayuda a los demócratas, los votantes republicanos estarían más inclinados a quedarse en casa. Sin embargo, el voto por correo puede estos días disminuir y eso sería nocivo para el campo de Obama que en el 2008 ganó claramente entre los que se pronunciaron así. Que la tormenta de estos días impida que la gente eche su voto en un buzón y luego, acostumbrados a hacerlo de ese modo, no acuda el día de la elección es mal presagio para el presidente.

En este mar de incertidumbre, -Romney sigue un pelín delante en el voto global y Obama en el de los Estados que decidirán la elección-, hay una buena noticia: las centrales nucleares de la costa este han resistido los embates del huracán Sandy.