Bin Laden asoma en la campaña americana

Woody Allen dijo en su momento que no le apenaba que Bin Laden hubiera sido liquidado por los comandos espaciales “Seals”. En estas fechas en que, dado el casi empate en las intenciones de voto, todo vale para desprestigiar al adversario, el fantasma de Bin Laden ha emergido fugazmente en la campaña electoral de Estados Unidos.

El libro “No easy day” (No fue un día fácil) publicado con un pseudónimo por un antiguo comando que participó en la arriesgada operación que abatió al líder terrorista ha creado una cierta polémica. La obra cuestiona la versión oficial de la Casa Blanca según la cual Bin Laden se encontraba en el piso superior, se ocultaba detrás de una de sus mujeres y no era claro si portaba o no un arma para defenderse. El comando dice que, en realidad, el santón de Al queda asomó la cabeza en una habitación del piso superior y dos de los comandos le enviaron una lluvia de balas. Cuando subieron, Bin Laden estaba en el suelo, en las últimas y con sangre manando de su cabeza. Los comandos lo remataron con varios disparos en el pecho. Uno de los comandos, según esta versión, comentaría: “esto ayuda a la reelección de Obama, puedo ver cómo va a hablar de que él mató a Bin Laden”

Para los republicanos el tema es delicado. Pueden insinuar que la Casa Blanca desfiguró los hechos, los maquilló, que Bin Laden no representaba ningún peligro y que todo se ha presentado a la mayor gloria del Presidente. No pueden, sin embargo, restregar mucho la denuncia. Los americanos están contentos con la desaparición de Bin Laden, les satisface que Obama, el progre antiguerra de Irak, no vacilase en ordenar que lo buscasen y eventualmente lo ejecutasen y no les parece mal que se apunte el tanto. La opinión de D. Uberti en “HuffingtonPost.com” es compartida por muchos: “lo que asombra es que la Casa Blanca maquillase el relato. ¿Por qué hacer aparecer la cosa como menos brutal, como menos un asesinato? Bin Laden firmó su sentencia de muerte el 11 de Septiembre del 2011 y los comandos Seal no tienen que pedir disculpas por matarlo”.

Por descarnado que esto suene en alguno de nuestros oídos, aquí no sufrimos el 11 de Septiembre, esta percepción, once años justos después de la Torres Gemelas, está ampliamente esparcida en Estados Unidos.

Carter perdió en parte la presidencia por su fracasada misión de rescate de los diplomáticos estadounidenses en Irán. La de Obama ha tenido éxito. Es cierto que, dado que la elección se juega esta vez en el terreno económico no es seguro que la desaparición de Bin Laden tenga gran influencia en el votante americano. Pero el hecho ha sido beneficioso para el Presidente. Ha contribuido a llevar al ánimo del ciudadano que Obama no se arruga en el terreno exterior. Por ello, la política exterior no es demasiado abordada por el candidato republicano Romney. El Presidente está hoy a unos escasos tres puntos de ventaja en la intención de voto. Hace cinco días estaba empatado.