Preguntas a y sobre Assange

La novela de Assange no termina y con la prima de riesgo más domesticada y un verano no pródigo en noticias es lógico que nos sigamos ocupando del australiano refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres.

El Presidente ecuatoriano Correa manifiesta que sería suicida para Gran Bretaña invadir su Embajada. No le falta razón. Entrar en un edificio considerado inviolable por la Convención diplomática de 1961 de la que Londres es parte haría el juego propagandístico a los enemigos de los británicos y, sobre todo, alentaría a muchos regímenes ahora y en el futuro próximo a irrumpir en misiones diplomáticas en el mundo por un quítame allá esas pajas.

Los británicos fueron muy torpes en mencionar esa posibilidad y, aunque tengan muy sólidos argumentos en el meollo de la cuestión, es decir en que no estamos en un caso de extraditar a un ciudadano por haber revelado secretos de estado sino por estar acusado de delitos sexuales, cabe preguntarles si habrían tenido, en la insinuación de irrupción en la embajada, la misma actitud si la legación diplomática en cuestión hubiera sido la de una gran potencia, China, Rusia o incluso Alemania. ¿Habrían dejado caer que podían allanarla? Me temo que no, creo que adoptarían la misma postura en el tema central,- si Assange abandona la Embajada lo detendré y lo entregaré a Suecia-, pero no habrían faroleado afirmando que pueden entrar en una misión por la fuerza.

A Suecia habría que pedirle que manifestara de manera inequívoca no sólo que en estos momentos  quiere estrictamente interrogar a Assange por las acusaciones sexuales que pesan sobre él y que si Estados Unidos se lo reclamara por cargos de espionaje en ningún caso lo entregará si hay la menor posibilidad de que enfrente una pena de muerte. Como país europeo es obvio que Estocolmo no empaqueta a un reclamado si sobre el pende una eventual pena capital pero sería conveniente para los intereses suecos, en la batalla propagandística de estas fechas, que lo proclamara de forma tajante.

Al presidente de Ecuador habría que interrogarlo sobre, a seis meses de la votación en su país, el componente electoral que tiene su decisión de amparar a un reclamado por Suecia pero, esta es la madre del cordero, enemigo declarado de Estados Unidos y sobre todo, en un país que tiene pocas lecciones que dar de legalidad y de respeto a la libertad de información a Suecia y Gran Bretaña, que resolución habría adoptado el contra un periodista extranjero que hubiese revelado secretos de estado ecuatorianos, por ejemplo algo delicado sobre sus problemas fronterizos con Ecuador o cualquier cuestión vital que se llevase confidencialmente, y si hubiese dejado volar placidamente al filtrador  si estuviese a su alcance detenerlo.

¿ Declararía que el periodista filtrador de los secretos era un defensor de la libertad y diría que hay que protegerlo?

También me temo que no.

Por último al propio Assange. La Embajada ecuatoriana en Londres ha tenido que enviar infinidad de cables a Quito y recibido otros desde su capital, desde que empezó a negociar el asilo diplomático con Assange. En ellos habrá pros y contras acerca de la decisión, advertencias, juicios sobre Assange, planes ecuatorianos sobre los posibles guiones previstos etc…¿ Le parecería bien a Assange que se revelara todo este material en aras de la libertad de información?  Es posible que tampoco.

¿ Dónde empieza lo que puede ser encomiable revelar de las comunicaciones de una Embajada (más bien poco) y lo que es nocivo desde diversos puntos de vista?. Assange borró la distinción con sus revelaciones de Wikileaks.