Victimismo

Parece que Alemania tiene ya la culpa de todos nuestros males. Se oyen voces en el Gobierno que apuntan a que la señora Merkel es demasiado exigente, que la tiene tomada con España etc. Hay que reconocer que hace años cuando a Alemania, teniendo que digerir a su hermana del Este, le pareció oportuno saltarse a la torera todas las restricciones sobre el déficit los demás tuvimos que apechugar con ello. No solo Alemania era el gigante de la familia sino que en el pasado reciente nos había echado una mano en momentos delicados. A España, en concreto, le dio una buena ayuda cuando Francia se obstinaba en retrasar nuestra entrada en el Mercado Común.

Reconocido el pecado alemán de hace unos doce años, resulta un poco exagerado presentarla como la villana de la historia. Para comenzar no es que la tenga tomada con nosotros, es que defiende tercamente una política, equivocadamente o no, frente a todos. Frente a Grecia, donde los alemanes son ahora odiados y se les compara con Hitler (?), frente a Estados Unidos, donde Obama predica una política económica diferente de la de la señora Merkel y contra Francia. En Alemania se hacen cruces con que en este momento de la película el señor Hollande decida adelantar la edad de la jubilación mientras los países austeros del Norte, Holanda etc. hacen lo contrario y, lo nunca visto, ya hay políticos alemanes que critican en voz alta la alegría de los planteamientos del presidente francés. La divergencia de puntos de vista entre germanos y franceses en un momento clave de la construcción o desmoronamiento de Europa (el periódico ¡”Le Monde”! dice un tanto ilusamente que “salvar a Europa es una responsabilidad histórica de Hollande”) es seria. En una de las pocas cosas en que hay coincidencia de puntos de vista entre los dos grandes europeos, en la implantación de la tasa Tobin, es decir, un impuesto sobre las transacciones financieras para ayuda al desarrollo etc., el chasco ha sido mayúsculo, en la reunión del G-20 algunos países, como Mejico y Brasil, se han opuesto sorprendentemente a su creación.

En la reunión citada del G-20 el victimismo ha hecho su aparición dirigido esta vez no contra Francia sino contra Europa, cuyo estado de salud y la confusión de sus dirigentes son criticados abiertamente por mandamases de organizaciones internacionales y líderes del tercer mundo. Lo nunca visto. Los coreanos se inquietan porque han hecho inversiones en la energía solar pensando en Europa y ahora, el viejo continente no tiene un centavo, otros concluyen que si el 28% de los intercambios mundiales se hacen en euros que esta moneda se rompe la crisma da motivos con que inquietarse. Jose A. Gurria, secretario de la OCDE concluye que no estamos ya ante una crisis europea sino de todo el sistema y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick sentencia: “Los dirigentes del G-20 miran a los europeos con una mezcla de frustración, confusión y desdén”

Creíamos que sí, pero no somos nadie.

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