Los Embajadores se van, Assad se queda

Varios países importantes de la Unión Europea, Alemania, Francia, Gran Bretaña, España, Italia, Holanda… así como Estados Unidos, Canadá y Australia han decidido expulsar a los Embajadores sirios en sus respectivas capitales. Otras naciones harán lo propio.

El gesto tiene una clara carga simbólica pero se queda en eso, en algo simbólico. La Embajadora siria en Francia, por ejemplo, ni siquiera abandonará Paris por estar acreditada también en la Unesco. En otros lugares, las riendas las tomará un Encargado de negocios que suple al Embajador.

La situación en Siria sigue empantanada. El régimen, cuya impopularidad crece un tanto, continua bien asentado y golpea duro cuando tiene que hacerlo. Los insurgentes, su número ha aumentado en los últimos tiempos, no tienen la capacidad de desalojarlo a pesar de la ayuda de Arabia saudita y algún otro país árabe. Ni están bien armados ni cuentan con el apoyo masivo de la población como ocurría en la parte de Libia que se alzó contra Gadafi. Un diplomático en Damasco decía hace pocos días que el país se ha polarizado más. Un 30% desea fervientemente acabar con la dictadura de Assad, otro 30% lo apoya y hay un 40% que con gusto vería su marcha pero está asustado por lo que venga después, ¿anarquía?, ¿un régimen de barbudos sectarios?

La brutalidad de la masacre de la ciudad de Houla es una lanzada al prestigio del régimen. No es ya que hayan muerto unas 108 personas sino que muchos de los fallecidos lo han sido no por cañonazos de los blindados sino literalmente degollados. La comprobación de que se ha torturado a niños es espeluznante. Los portavoces oficiales repiten que todo es obra de los terroristas pero no se les cree, todo apunta, todavía sin pruebas concluyentes, a que ha sido una acción de milicianos a las órdenes del gobierno

El eco de esa barbarie puede afectar al futuro de Assad pero el régimen aun tiene cartas que jugar. Aunque el gobierno ruso ha hecho dar media vuelta a uno de sus barcos que iba a entregar armas a Siria, Putin no está convencido de la necesidad de derrocar a Assad, su gran aliado en la zona. Sin la aquiescencia rusa.es difícil avanzar. La ONU está maniatada por el veto de Moscú y la actitud complaciente de China y las posibilidades occidentales de realizar una intervención directa son harto limitadas. Legalmente estarían en el limbo si hay un veto de cualquiera de los dos gigantes mencionados y fácticamente una intervención en Siria, como piden algunos rebeldes, sería, problemática y costosa. Una buena parte de las Fuerzas Armadas sigue leal a Asad, un sector de la población también e intentar una invasión del país es algo, que por sus dificultades, ningún gobierno occidental considera

Kofi Annan, mediador de la ONU, que ha visto como lo de Houla ocurría a pesar de sus esfuerzos, ha hecho un llamamiento a Assad para que cese la violencia y acepte las condiciones del esbozo de plan que hizo el antiguo Secretario General de la ONU, el ministro francés de Exteriores Fabius anuncia que los responsables de estos crímenes en Siria deberán responder como criminales de guerra ante el Tribunal Penal Internacional pero todo está en las manos de Rusia. ¿Aceptará Putin una solución que sin cambiar fundamentalmente las estructuras del régimen implique la salida de Assad?