Peculiaridades del Oscar de Hollywood

La concesión de los Oscar del domingo no ha deparado mayores sorpresas. Las incógnitas se presentan, más bien, en el futuro. ¿Conseguirán los ganadores, los actores o directores que eran relativamente desconocidos, un mayor reconocimiento artístico y monetario? Así debería ser, una película premiada se ve relanzada en taquilla, a veces de forma significativa, y un actor no excesivamente premiado ve aumentar su cachet y, sobre todo, las ofertas. Ahora ya, en época de estrecheces, tiene más papeles donde escoger. ¿Aumentarán los años de vida biológica los ganadores? Hay un estudio que indica que los que obtienen la estatuilla viven cuatro años más de promedio. La sonrisa de Jean Dujardin protagonista de “El artista” al recoger el galardón parece indicar que con el se cumplirá la regla.

El premio a la mejor película, El artista, ha sido el esperado. No sabemos si le ha hecho mucha sombra “Los descendientes”, con la espléndida interpretación de George Clooney, las votaciones del Oscar son archisecretas y nunca se sabe si alguien ha ganado por un cuerpo o por un kilómetro de distancia, pero los miembros de la Academia tenían que sentirse atraídos por la primera, era un film mudo y en blanco y negro pero al mismo tiempo era un canto nostálgico a los inicios del cine de Hollywood.

Que los premios para los papeles principales hayan ido a alguien que encarna a un actor y a una que encarna a un personaje histórico viene siendo frecuente en las 84 ediciones de los premios. Los actores son el grupo mayor de votantes y a todos ellos les chiflan las interpretaciones de actores, cantantes y de figuras históricas.

Que un film francés, como El artista, haya conseguido cinco estatuillas ha llenado de orgullo a Francia. Es lógico son varios premios y de los importantes, film, director, actor principal etc… pero no hay que olvidar un dato crucial, la película estaba producida por un americano, Harvey Winstein, y para el público estadounidense, lo apunta el periodista galo Olivier Bonnard en “Le nouvel observateur”, era un película americana. Su director Michel Hazanavicion ha admitido que el film es claramente de inspiración americana más que francesa. Por eso aunque los políticos galos saquen razonablemente pecho, tanto Sarkozy como Hollande han hablado de la vitalidad del cine francés, los votantes estaban dándole el galardón a un film que es una declaración de amor al cine de Estados Unidos. Esto no quita mérito a la película, igual que los franceses tienen que admirar nuestro éxitos deportivos, a ellos les mojamos la oreja incluso en algo tan galo como el Tour de Francia y hace varios lustros que un francés no le gana a Nadal, nosotros hemos de reconocer que el cine francés se abre unas puertas, por ejemplo su presencia aunque sea exigua en Estados Unidos, que a nosotros nos están vedadas. Con la excepción de Almodóvar no hay un director español que sea conocido en la Meca del cine o entre los cinéfilos estadounidenses.

El premio a la mejor película extranjera, la iraní “Una separación” también ha sido esperado y merecido. El titular de la Dirección General de cine iraní, Javad Shamagdar ha politizado rápidamente el asunto: los votantes de Hollywood, dice, “han tenido una reacción diferente del lobby sionista americano que está buscando la guerra”. Lo que quizás ignore el funcionario iraní es que la proporción de judíos en esos votantes de la Academia es muy considerable.

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