La final de Copa y el Bernabeu

Yo voy a ir a contracorriente y no porque tenga mal sabor de boca, que lo tengo, por el estúpido empate del Real Madrid en Moscú.

Ya había manifestado hace días que estoy entre la minoría  partidaria de que el Real Madrid, a no ser que las obras de que se habla sean inaplazables, debería ceder el Bernabeu para la final de la Copa.

La razón económica es una pero no es la única. Si a la capital le pueden caer 25 millones de euros por los gastos de los visitantes ya es algo que merece reflexión. Un club como el Madrid debe tener en cuenta que, en los tiempos que vivimos, es una inyección no despreciable para la ciudad en la que reside y en donde está la mayor parte de su hinchada. La entidad blanca también percibiría un pellizco de la recaudación del encuentro.

Pero no es la principal. Se alega que vamos a ver el himno de España silbado y que la entrada de los Reyes también producirá remolinos ruidosos en el estadio. Seguro que sí, hay un sector, no excesivamente numeroso pero de volumen en absoluto despreciable, de las aficiones catalana y vasca  que encuentran ahí una válvula de escape para sus sentimientos políticos o para su trasnochado victimismo. Habrá esas señales de protesta pero igual acontecerá en Mestalla o en cualquier otro estadio y nos lo tendremos que tragar por la televisión. Que sea en la ciudad del Turia no evita que abucheen el himno. Lamentablemente.

Luego está el  argumento de que no queremos ver al Barcelona, presumible vencedor, dicen, dada su superioridad, levantar la Copa en nuestro estadio. Es un sentimiento un poco primario, si el Bernabeu es el estadio en que se jugó la final del Mundial, si es el más grande de la capital y equidistante de la sede de los equipos las dos ciudades que  disputan la Copa habrá que apechugar con el hecho. La Final del Mundial 82 se jugó en el Bernabéu, el Papa reúne a una multitud en el mismo estadio… son distinciones y servidumbres de tener ese recinto.

Por último está que los del Barcelona se negaron hace años a que el Madrid jugará en su campo la final contra el Zaragoza. Ojo por ojo y diente por diente. No es para tanto; esta Directiva del Barcelona no es la que dijo que no y, aunque hubiera una identidad de las directivas blaugranas, ya podría ser hora de que Real Madrid diera una muestra de la elegancia con la que a sus socios y afición se les llena la boca cuando hablan de la entidad. Ellos se negaron provincianamente, pues nosotros, no.

Si estamos a tiempo y no hay obras insoslayables mi voto es para el Bernabeu.

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