Rajoy y Garzón en el exterior

El presidente del Gobierno ha debutado en una Cumbre Europea con las cámaras de televisión sorprendiendo una conversación suya con su colega finlandés. Que Rajoy confesara a su interlocutor que tenía que hacer una reforma laboral que le podía costar una huelga general ha sido primera en periódicos, televisiones y radios.

Hasta ahí normal. Lo curioso es que se oigan comentarios de por qué lo anuncia en el extranjero (no lo ha anunciado, lo comenta en privado), por qué se lo cuenta a un político finlandés etc… Que alguien se pasme causa un poco de asombro. Acostumbrados a Zapatero, impredecible y soso en el exterior, Rajoy parece haber entrado con buen pie en Europa. No hay que deslumbrarse por las flores que le han echado los alemanes, son normales para un colega que debuta, pero hay en ellas, con todo, un reconocimiento de que Rajoy parece una persona seria y cumplidora. Por ello, el presidente tiene que mostrar a sus interlocutores, aunque lo pille la cámara, que el propósito de su gobierno es actuar de forma responsable. Hacer la reforma laboral en España, no pastelear con ella, es algo responsable. Algo, además que está en el programa del PP y por lo que la gente le ha dado mayoría a Rajoy. Que las cámaras de televisión lo hayan “pillado” mientras hablaba es irrelevante. Tenía poco que ocultar y le servirá de lección para la próxima vez que charle en las salas de la Unión europea. En el extranjero saben que tiene que actuar, lo que leen de España no es positivo en estos días. La noticia, por ejemplo, de que el Banco de Santander ha reducido claramente sus beneficios es presentada de forma destacada en un titular del ”New York Times“.

Garzón también es noticia en el extranjero, especialmente en los periódicos importantes de centro izquierda. En ellos, curiosamente, la versión bastante extendida es la de que se trata de un juicio con ribetes políticos, que el juez español está resultando incómodo por hurgar en el pasado franquista… La versión de que está ante el Supremo por acusaciones de haber violentado la ley (prevaricación etc…) con su actuación son pasadas por alto o tratadas livianamente. El lector obtiene la impresión de que se juzga a un campeón indiscutible de los derechos humanos por, más que nada, nimiedades. Esto obedece a varias razones. La ambigua postura del periódico “El País” al tratar el tema y no olvidemos que es el diario que más circula por redacciones, universidades, bancos… en el extranjero, la menos ambigua de algunos destacados miembros del partido socialista como la señora Chacón que al defender al magistrado están cuestionando la imparcialidad de todo nuestro sistema judicial, lo que resulta sorprendente en una persona que aspira a liderar la oposición y presidir nuestro Gobierno, y, por último, la habilidad del grupo de presión y de amigos del juez que sostienen erre que erre que es inocente de cualquiera de los cargos.

Esta impresión caló en el extranjero ya tiempo. En mi época californiana hace un par de años, un periodista de Los Angeles me desarrollaba esta idea de que todo era un montaje político. Creo que le dije textualmente: “Verás, yo aprecio a Garzón y le estoy reconocido por varias cosas que ha logrado pero las acusaciones no son exactamente lo que dices, hay una, por ejemplo, no sé si es verdad, que sostiene que ha interceptado conversaciones entre abogados y sus clientes”. El periodista me miró y me rebatió con firmeza: “This is not true” (Eso no es verdad).