Vargas Llosa, Rosa Díez y ‘El País’

Hace días el siempre admirado Vargas Llosa dedicó su espacio habitual (¿quincenal?) en El País a desarrollar su posicionamiento ante las elecciones del pasado domingo. Con brillantez exponía todos los defectos de la “errática e imprudente” política económica del gobierno de Zapatero que ha contribuido de forma no despreciable a colocar a España en la muy delicada situación en que se encuentra. El escritor peruano español continuaba diciendo que aunque consideraba que el Partido Popular tenía un competente equipo de economistas para enfrentarse a la crisis él iba a votar a la formación de Rosa Díez. La razón no sólo era el valor y la coherencia de esta dirigente sino que el autor temía que una mayoría absoluta del PP podría llevar a este partido, sin ninguna atadura, a cuestionar algunos derechos como el del aborto que él consideraba que eran un logro de la democracia española.

Sería interesante saber la influencia que la opinión de Vargas Llosa ha tenido en el aumento del voto en la formación citada. Es sabido que los endosos formales de los periódicos no tienen mayor incidencia. En Estados Unidos, muchos diarios influyentes han apoyado a candidatos demócratas y, a menudo, el electorado se ha volcado con los republicanos. La incidencia de la toma de posición del autor de la magistral “Conversaciones en la catedral” es difícilmente cuantificable. El tema que pretendo plantear, en realidad, es otro.

Guste a unos y disguste a otros, Vargas Llosa es un liberal y se inclinó por la opción que, por las razones apuntadas, le satisfacía. Pero hete aquí que varios lectores del matutino se irritaron porque el escritor usara su espacio para mostrar unas preferencias y la Defensora del lector tuvo que dar explicaciones. Consideró el caso tan melindroso que recabó la opinión del Director. La sentencia es que un columnista no debe mostrar su corazoncito ante unas elecciones, si se lo habían permitido a Don Mario es por la excepcionalidad del personaje. Vargas Llosa es premio Nobel y cualquier actividad que desarrolla, cualquier pronunciamiento, es noticia. Lo habrían publicado, se concluye, aunque hubiera aparecido en otro periódico.

El razonamiento me plantea varios interrogantes. El primero es por qué un columnista puede pronunciarse y tomar partido sobre cualquier cuestión política, el aborto, la nacionalización de la banca, la supresión del servicio militar, la entrada en guerra de tu país… y, sin embargo, parece que resulta indecoroso que indique que opción le parece más adecuada para salir adelante. El segundo es más personal: ¿Le habría frenado el periódico el artículo a Vargas Llosa antes de haber obtenido su merecido premio Nobel? Me temo que no, no se lo pararían. Si esto es así, ¿puede Vargas Llosa manifestar “impunemente” sus preferencias pero Molina Sánchez no? ¿Tampoco tendrían bula Umbral, Javier Marías, Pérez Reverte o el desaparecido Buero Vallejo? ¿Dónde está la línea divisoria?