Fidel Castro puede comprarse un coche

Entrados los años ochenta, es decir después de setenta de la instauración del paraíso comunista en la Unión Soviética, estuvimos en Moscú acompañando al Ministro de Exteriores, Marcelino Oreja. Aún reinaba Breznef y el país era un Estado policial. Nula libertad, control total de los ciudadanos, desabastecimiento frecuente de productos esenciales… El paraíso no existía pero al regresar a España no podías contar con crudeza las cosas que habías visto. Simplemente mucha gente, especialmente la progresía, no te creía o no quería oírte. Les destrozabas su mito.

Otro tanto ocurre ahora con Cuba. Las gentes de la isla, por las que, debido a su carácter y su amor por España, uno tiene un cierto aprecio por poco que conozcas la isla, siguen sin tener la libertad de que gozamos aquí o en Argentina y desde luego tienen las penurias propias de un país en el que el “socialismo” está implantado desde 1959. Sin embargo, volver de la Habana lamentándose del estado penoso de los edificios, de la escasez de abundantes cosas o de ver a gente blandiendo un billete para que alguien pare y lo lleva a su barrio, dado la pobre situación de los transportes públicos es, para algunos, signo de que estás vendido al capitalismo yanqui.

Ahora nos llega una refrescante noticia. Los cubanos podrán en adelante adquirir un vehículo. Así, como suena, después de 62 años de castrismo, es decir, de dos generaciones y media, el ciudadano de a pie puede comprar un coche. Hasta ahora estaba permitida la adquisición de un automóvil anterior al año 1957, los “prehistóricos” mantenidos por la pericia de los mecánicos cubanos. Con las medidas que se aprueban ahora el mercado será más o menos libre. Lo del mercado es un decir, en la isla ni se fabrican coches y casi no se importan, la nueva norma lo que permite a corto plazo es salir de la ilegalidad. Había personas que poseyendo un vehículo que el gobierno les había autorizado a importar por haber trabajado varios años en el extranjero en alguna misión cubana, asistencia médica en la Venezuela de Chaves etc…, lo vendía de tapadillo a una persona de confianza a riesgo de que la policía descubriera la transacción ilegal y le fuera confiscado el coche.

El próximo paso, al parecer, será la posibilidad de comprar una vivienda. Hasta ahora sólo se permitían los “trueques”. También traerá problemas dada la ausencia de títulos de propiedad. ¿Qué ocurrirá si cambia el régimen y regresa de Miami uno de los “gusanos” (calificativo cariñoso que el castrismo aplica a los exilados) y reclama un par de pisitos que le incautaron?

La novedad es la descrita: después de 62 años de paraíso, Fidel Castro, y sus compatriotas, claro, pueden comprar un vehículo y tal vez un apartamento. Un claro avance social.

3 comentarios
  1. Juan Carlos says:

    Si no fuera por que el mismo se encargo de espetar a otras personas ser hijos de sus padres, tu razonamiento seria justo. Pero no lo es. Y no lo es por que este personaje le espetó a otras personas ser hijos de sus padres y cómo eso les condiciona o ha condicionado. Igual que le condiciona a el. Esta muy mal no aplicarse los mismos argumentos que los que aplica a sus adversarios.

    • An Lórez says:

      y ¿Concrétamente cuando y a quién a espetado ser hijo de su padre?. Tendrás algún dato. Algún link o algo para corroborar lo que dices ¿no?

  2. Andres Cutillas says:

    juan carlos hay que ser miserable para acusar sin datos, pero ya sabes critica que algo queda…..

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