El popular zar Putin

Victor Erofeyev, un comentarista de la televisión rusa escribía ayer que ningún amigo en Moscú le había llamado para comentar el anuncio de que Putin volverá a la presidencia de Rusia en la primavera. Los rusos lo daban por descontado y les parece bien.

La situación parece implicar tres conclusiones chocantes para los occidentales. La primera es que, como muchos observadores temían, el actual presidente Medvedev sólo estaba calentándole el asiento a Putin. En diversas capitales europeas se deseaba su continuidad por considerarlo más aperturista, no será así, Medvedev se aparta para que entre su jefe. La segunda es que Putin ganará de calle las elecciones en la primavera. Sus posibles contrincantes han sido neutralizados o no dan la talla. La tercera es que Putin, un hombre que piensa que la democracia occidental tiene bastante de farsa y que las potencias occidentales se aprovecharon de la debilidad de Rusia en los años de la transición e incumplieron las promesas hechas al Kremlin de que la Nato no se ampliaría con países de la antigua esfera soviética, es una personalidad popular en Rusia, más de dos tercios de la población apoyan su actuación.

Con el regreso a la Presidencia y su casi inevitable reelección dentro de seis años Putin será, teniendo en cuenta que lleva en el poder desde el año 2,000, el dirigente, después de Stalin(31 años), que más tiempo ha tenido las riendas del país en el último siglo. Breznev “sólo”estuvo 18. El nacionalismo de Putin, su deseo de que Rusia vuelva a ser respetada y temida como en la época soviética, caen bien entre los rusos. Hay quien sostiene que el inminente presidente es más progre, menos nacionalista y menos xenófobo que la mayoría de sus compatriotas.

En Rusia, con todo, no hay optimismo sobre la situación del país. El Ministro de Finanzas fue cesado ayer después de que diera a entender que no le entusiasmaba el trueque de posiciones entre Putin y Medvedev y la fuga de capitales, galopante en los últimos años, parece se incrementará con el anuncio del cambio político. Una encuesta reciente señalaba que el 22% de los rusos adultos emigraría si pudiera, porcentaje superior al de muchos países del tercer mundo.

Las motivaciones de Putin en seguir mandando parece que no sólo obedecerían a hambre de poder. El y los gerifaltes que ha favorecido, Timchenko, presidente de la compañía Gunvor… han hecho fortunas de miles de millones de dólares. Salir del Kremlin podría acarrear preguntas, investigaciones, tirar de la manta por sus sucesores en definitiva. Este extendido convencimiento del copioso enriquecimiento del líder supremo a través de testaferros hace más sorprendente para nosotros la popularidad de Putin, pero así es Rusia.