Obama en evidencia por Palestina

Estos días se celebra en la ONU la llamada Semana Ministerial a la que acuden más de 150 ministros de asuntos exteriores y unas tres decenas de Jefes de Estado y Gobierno. Hay discursos de todos ellos, bastantes de los mismos llenos de tópicos y poco escuchados. Este año, con todo, hay un plato fuerte. Los palestinos, hartos de las dilaciones israelíes, especialmente del actual primer Ministro Netanyahu que admite de boquilla el derecho de los palestinos a tener un Estado pero crea trabas insuperables para conseguirlo, van a pedir su admisión en la ONU como una nación.

Legalmente, su pretensión es una quimera. La admisión de un Estado debe tener la mayoría en la Asamblea pero también contar con el nihil obstat del Consejo de Seguridad; aquí estará el escollo insalvable. Nadie duda de que en la Asamblea los palestinos lograrán una mayoría holgada a pesar de las gestiones diplomáticas intensas que Estados Unidos ha hecho en las recientes semanas para impedirlo, dirigiendo cartas a 70 Estados de peso o que podría inclinar la balanza, abordando Hillary Clinton apremiantemente el tema en sus contactos con colegas y haciendo ver que en estos momentos el paso podría ser contraproducente…Las presiones de Estados Unidos han creado divisiones en Europa, la canciller Merkel decía anteayer que están sospesando su postura, presumimos que España considerará inevitable apoyar a los palestinos, pero la resolución pasará en la Asamblea. No prosperará, sin embargo, porque Estados Unidos la vetará en el Consejo, donde es uno de los países que tiene el veto, para apoyar a Israel. Y van…

Una muy mayoritaria aprobación en la Asamblea dejará en evidencia a Washington y Obama en momentos en que Estados Unidos había recuperado un tanto su imagen, un tanto sólo, en el mundo árabe por su apoyo no protagonista y, por consiguientemente, esta vez no percibido como imperialista, a las revoluciones árabes del norte de África. Aparecer ahora, en una votación decisiva y mediática, como el balón de oxígeno del gobierno más halcón de Israel de los últimos años no hará bien ni a Estados Unidos ni a su presidente.

En realidad, Obama tiene que estar hasta el gorro de Netanyahu. El político israelí lo dejó en evidencia cuando no accedió a detener la expansión de determinados asentamientos judíos en territorio de la futura Palestina. No sólo estos asentamientos representan con bastante lógica una burla al proceso de paz y una incómoda piedra en el zapato de los palestinos moderados sino que Obama, que surgió, en contraste con Bush, como un presidente más comprensivo de las posturas árabes, se lo había pedido expresamente. El desaire fue monumental.

Netanyahu sigue teniendo el respaldo de un sector considerable del lobby judío de Estados Unidos, razón que explica el veto que lanzará Obama en la ONU. La situación, sin embargo, no es optimista para los dirigentes israelíes. Obama escaldado y los dirigentes de Turquía y Egipto, dos países básicos para Israel, claramente irritados con el gobierno de Tel Aviv.