El costo de Aído y Moratinos

No coincido con los que se escandalizan de que diversos cargos del PSOE intenten encontrar un acomodo en el exterior porque las encuestas anuncien el desguace del barco socialista. Moratinos, por ejemplo, habiendo cesado como ministro y teniendo amplia experiencia en política internacional, podía perfectamente optar al cargo de director de la FAO para el que, como se ha visto, había más de un candidato con credenciales no superiores a las del español.

El caso de la señora Aído es, sin embargo, un pelín diferente. Sin el menor bagaje en el campo exterior, sin conocimiento de idiomas, básicos en la ONU, con un currículo en nuestro país pobretón y ampliamente polémico su desembarco en la Oficina de la Mujer de las Naciones Unidas puede ser un tanto embarazoso aunque el puesto que ocupará sea, admitámoslo, totalmente secundario.

Puede ser cierto, en consecuencia, que la señora Bachelet, en cuya oficina se integrará la Aído, hiciera sus mohines cuando le pidieron que colocara a la española. También resulta creíble que la señora Bachelet se ablandara al ver que España ha hecho y prometido aportaciones ingentes a la oficina que dirige.

Negarle un puesto de escaso relieve a la candidata española hubiera significado un desaire ante nuestra largueza económica.

Un cínico puede, aún reconociendo la diferencia de los dos ejemplos, preguntar cuánto nos ha costado la candidatura exitosa de la Aído y la fracasada, más injustamente, de Moratinos.

Las decenas de millones entregados por nuestro país a la Oficina de la ONU vienen, colijo, marcados más por el igualitarismo de nuestro Gobierno que por el ansia de colocar a una ex ministra (mucho de ese dinero se libraría antes de que la Aído se percatara de que el PSOE no era inmortal) pero aún pensando bien uno puede tener curiosidad por conocer las razones por las que nuestra ejecutivo ha querido entregar fondos cuantiosos a la ONU donde no controlas su gestión en vez de hacer cooperación de defensa de la mujer a través de nuestras embajadas y organismos de cooperación. Doy un dato iluminador: España es el PRIMER contribuyente MUNDIAL a esa oficina. Con un par; más que Estados Unidos, Francia, Suecia o quien ustedes quieran

Moratinos ha hecho un papel digno en su persecución de la FAO. Se lo he hecho ver así a bastantes de sus críticos, y los tiene abundantes, tengo la impresión fundada de que en Asuntos Exteriores tres de cada cinco funcionarios se han alegrado de que fracasara y varios han tirado de champagne. Sacar 88 votos frente a los 92 del candidato de un país de moda Brasil y con experiencia en el tema del alivio del hambre no es, sin embargo, una cuestión baladí. El exministro se ha movido denodadamente en su campaña.

Quizás, como en otros momentos de su carrera, ha mostrado una cierta ingenuidad irrealista al dar a entender inefablemente que iba a eliminar el hambre del mundo lo que habrá provocado más de una sonrisa.

Pero también aquí hay que preguntarse cuál es el costo de su liza electoral. No me refiero ya al económico, estas batallas no salen gratis, aunque el contraste entre los medios puestos a su alcance y los que el partido socialista colocó a disposición de Marcelino Oreja cuando este aspiraba a un puesto europeo, que consiguió, son chocantes. Resulta obvio que cuando Zapatero descabalga o inmola a alguien es rumboso, quiere recompensarle pagando lo que sea (a la señora Jiménez le regaló el Ministerio de Exteriores después de que la revolcaran en la elección madrileña).

Estoy aludiendo a los medios de otro tipo que España ha gastado en el deseo de aupar a Moratinos. Desde que el Rey llame personalmente por teléfono-la Corona siempre dispuesta a arropar a un español- a algún líder europeo escasamente presentable y que tiene prohibida la entrada en los países de la Unión Europea hasta hipotecar durante un cierto tiempo los votos de España para puestos en organismos internacionales. Como es sabido, la ONU etc… es un mercado persa en el que tú ofreces apoyar a alguien para algún organismo, sin fijarse en la idoneidad del personaje, a cambio de que te voten a tí para otro. No es raro que te comprometas a apoyar para entrar en la Comisión de Derechos Humanos a un país que tiene un vidrioso expediente en ese campo.

España ha debido “vender la cosecha” de votos en diversos campos para captar votos para Moratinos. En este caso, lamentablemente, el esfuerzo ha sido estéril.

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