El Papa se cuela entre Irlanda y Corea

El aparentemente pacato y conservador Benedicto XVI parece dispuesto a romper con tradiciones. Se ha expresado con mayor vigor que sus predecesores contra los sacerdotes pedófilos, ha tachado poco menos que de farsante al fundador de los Legionarios de Cristo Rey y, por primera vez en la historia, ha admitido la posibilidad, en ciertos casos, de la utilización del preservativo.

La prensa occidental ha dado enorme relieve a la noticia. El eco ha sido algo menor en Alemania, tierra natal del pontífice, no sabemos si porque la crisis de Irlanda tiene al gobierno de Berlín en vilo (Alemania es, pegada a Gran Bretaña, la segunda acreedora de los bancos irlandeses) o porque la ruptura del Papa con el pasado en el citado aspecto sexual fuese intuida por sus compatriotas, pero la prensa anglosajona de ambos lados del Atlántico, la italiana, la africana etc… le han dado una cobertura pareja en algunos casos a la de la crisis irlandesa. El progre “The Guardian” en Inglaterra, le dedica portada, una página y editorial. No hay ovación, el anuncio, es tímido, se dice, pero si aplausos para Benedicto XVI.

El amplio eco en el África católica es comprensible. El continente negro es el lugar del mundo en que más crece el número de católicos y en el que el sida hace más estragos. Hay naciones, Nigeria, Sudáfrica…en que los efectos de la plaga son brutales. Unas 1,000 personas mueren en África cada día a causa del sida.

Portavoces y colaboradores del Papa han echado pronto algo de agua a las manifestaciones del Jefe de la Iglesia católica. Lo habría, se dice, admitido solo para el caso de actividad sexual entre dos hombres etc… Sin embargo, el tabú, la prohibición absoluta que defendía la Iglesia y que el propio Papa reafirmo en un viaje a África hace unos diez y ocho meses, se ha roto. El Papa llegó en aquel momento a decir que aunque el condón redujera las posibilidades de contagio su utilización tampoco deba garantías totales porque a lo sumo era efectivo en 90% de los casos. En esta ocasión, teniendo oportunidad de eliminar la frase, eran declaraciones para un libro, ha abierto una puertecita.

Las matemáticas del pontífice podían ser buenas pero varios de los miembros de su rebaño, especialmente los obispos y sacerdotes africanos, han debido decirle que 90% de prevención era un porcentaje muy alto y que entre sus feligreses empezaba a aumentar el número, como en Europa en que es masivo, de los que están dispuestos a aceptar la doctrina de la iglesia en bastantes aspectos pero no en absoluto en el modo en que se practica el acto sexual.

El giro del Papa puede ser un anuncio del paso siguiente. Si hay un imperativo ético de preservar la vida humana hay dos casos obvios en que la prohibición del preservativo implica enormes riesgos, estos supuestos serían tanto las parejas en las que uno está contagiado y otro como en las prostitutas. Predicar la abstinencia en el primer caso es hacerlo en el desierto y prohibírselo a una de las más viejas profesiones de la tierra no es realista si se quiere detener la plaga. Luego, seguirán otros.

El “Washington Post” cuenta que un pastor protestante residente en África al ser preguntado como aborda el problema con su grey contestó: “Si estoy hablando con una adolescente de 12 años le insisto en que deben tener paciencia y practicar la abstinencia. Si son adultos les facilito los preservativos. Debe haber sacerdotes católicos en ese continente que harán algo parecido.