¿Viene Rooney?

Puede que el goleador Wayne Rooney esté utilizando al Madrid y al Barcelona para subir su precio ante su posible comprador, el Manchester City. En todo caso, en Inglaterra el revuelo de su posible marcha del Manchester United es de los que hacen literalmente época. No hay casi precedentes. Cuando el abrelatas Rooney llegó al United procedente del Everton hace cuatro años se pensó que el jugador encarnaría los valores del Club por vida. Incluso hace unos meses el todopoderoso Ferguson, un entrenador arrogante pero eficaz, decía que Rooney tenía un temperamento a la antigua usanza, que no era uno de esos jugadores de ahora mimados y protegidos por sus agentes, sus padres sus psicólogos etc…

La luna de miel entre el manager y el entrenador parece, sin embargo, estar rota. Y de eso, en parte, trata ahora el caso Rooney. El jugador ya no parece estar imbuido del esfuerzo colectivo que imprime Ferguson en sus conjuntos y el Club tiene involuntariamente que preguntarse quién permite que prevalezca de los dos. Ferguson cuenta en su haber con once títulos ligueros y dos copas de Europa. Rooney es el ídolo de la hinchada. En pulsos similares anteriores, ganó Ferguson. Se desprendió de McGrath cuando el jugador no superaba sus problemas con el alcohol, de Paul Ince que marchó al Inter, de Beckham, acusado de prestar demasiado atención a su imagen y al patrocinio lo que exasperaba al míster que acabaría tirándole una bota en el vestuario después de un partido, y del capitán Roy Keane que pasó al Celtic y que Ferguson creía estaba minando su autoridad. En el caso Beckham el entrenador encontró un sustituto de oro, nada menos que Ronaldo. El portugués ha sido mediocremente reemplazado por el ecuatoriano Valencia pero la cantidad que pagó el Madrid por el goleador luso encandilaba.

También se dice ahora que la venta de Rooney tendría que ver con el endeudamiento del Club, los propietarios, los americanos Glazers, verían la situación económica aliviada. De ahí que los mal pensados apunten que Ferguson está, tensando la cuerda y haciendo la salida de Rooney inevitable, haciendo un favor a los Glazers. Sin recurrir a teorías conspiratorias la realidad puede ser que el goleador no está a gusto y quiere buscar un Club con el mismo potencial deportivo y en el que gane más. El Manchester calculará que ahora, con 19 meses aún de contrato, puede sacar una jugosa tajada con la venta. En el verano, el precio del jugador será menor.

¿Y quién será la princesa que consiga al díscolo delantero? En las quinielas están el Inter, el Milan, Barça, Madrid, Chelsea y Manchester City. La aristocracia futbolística económica del deporte del balompié. Los dos Clubes británicos lo quieren desesperadamente y tendrían los recursos para pagarlo. Al jugador le gustaría más el Chelsea pero su mujer, que tiene una hermana menor con una seria enfermedad, prefiere quedarse en Manchester. En cuanto a los equipos españoles, la impresión en Inglaterra es que aunque el Barça tenga una plantilla corta, Rooney no encajaría muy bien en el esquema de juego de Guardiola. Del Madrid se dice que Florentino bebe los vientos por el jugador, más que Mourinho, y que en el Club se está pensando en darle la boleta a Benzema. Hay dudas sobre la capacidad económica del Barça, del Madrid se comenta que, aunque ya se embarcó en un préstamo gordo hace un año, su Presidente no es persona que se arredre si se le mete en la cabeza comprar a un figura. Encuentra el dinero.

Las apuestas parecen estar por el Manchester City y los hinchas del Old Tratfford están que no viven en sí.