¿Qué líder es íntimo de Obama?

La ascensión de Obama trajo forcejeos y codazos de los dirigentes mundiales para posicionarse junto al Deseado, hacerse la foto por haber llegado primero y pretender que ellos eran las almas gemelas del líder estadounidense. Sarkozy quiso desviar su avión a Chicago al día siguiente de la toma de posesión de Obama para verse allí con él, el británico Brown intentó asimismo chupar cámara, con pobres resultados, y lo de nuestro Presidente aún fue más gracioso. Después de una conversación telefónica de felicitación que duró diez minutos, lo que con intérprete equivaldría a cinco, los trovadores de la Moncloa entonaron el canto de que había surgido una “enorme complicidad” entre Obama y Zapatero y que tenían “enormes cosas en común”. Bendita ingenuidad, Zapatero sería el dirigente numero 31 al que recibiría Obama, con la cordialidad normal, eso sí, los tiempos de Bush pasaron, y lo de la complicidad parece haber sido archivado. En Estados Unidos no se había ciertamente notado mientras que Obama sí fue muy efusivo en público al hablar de Lula: “Este es mi hombre”, dijo. No es probable que después de la actuación del brasileño, arropando el programa nuclear de Irán y a los hermanos Castro después de la muerte por huelga de hambre de un disidente, Obama pudiera ser tan efusivo.

Obama, cuya estrella deslumbra menos, no ha intimado con los líderes europeos o con el primer Ministro israelí. Hoy lo visita Cameron, primer ministro de Gran Bretaña país que tradicionalmente se ha preciado de tener “una relación especial” con Estados Unidos. La imagen arranca de la Segunda Guerra Mundial. Roosevel y Churchill, aunque tuvieron sus desavenencias, colaboraron estrechamente para derrotar al nazismo. Hubo tropiezos en la época de Eisenhower, el americano se opuso a la invasión británico-francesa de Suez dejando en evidencia a sus aliados y entre Johnson y Wilson, el británico no quiso enviar tropas a Vietnam, pero Reagan y la señora Thatcher pusieron una base política y sentimental sólida a la relación, cosa que proseguiría Blair con su correligionario Clinton y, más sorprendentemente, con Bush.

La idea de la “relación especial” es ahora cuestionada en Londres y no sólo porque Obama no haya mostrado un mayor entusiasmo. La intimidad de Blair con Bush, con el apoyo incondicional de aquel al conflicto de Irak, no cayó bien en círculos londinenses que quieren borrar para siempre la imagen de que Londres es el perrillo faldero de Washington. Cameron llega manifestando que él no tiene vergüenza en declarar que es profundamente proamericano pero que es la hora de cambiar la manida expresión de la relación especial. Modestamente reitera que en la alianza con los americanos, Gran Bretaña es, de los dos, el socio joven, el “junior partner”.

El premier británico desembarca en el momento en que la British Petroleum es asaetada en los medios estadounidenses por el vertido de petróleo que ya ha lanzado al mar más de 420 millones de litros. En el Congreso puede que oiga reprimendas no sólo por la catástrofe que afecta a Louisiana, Florida etc… sino también por el lobby que la compañía mencionada hizo con el anterior gobierno británico para que liberara, por motivos de salud, al libio responsable del atentado de Lockerbie en el que murieron 270 personas. La compañía buscaba una concesión en Trípoli en esos momentos. Cameron ya ha dado a entender que la decisión de su predecesor fue un error.

Signo de los tiempos: Cameron acude con su séquito a Washington en una línea aérea regular. Nada de aviones especiales. Predica la austeridad con el ejemplo.

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