El Mundial vivido en vivo

Los que hemos acudido a Sudáfrica a ver a nuestra selección hemos podido contemplar otras cosas. La primera es la belleza del país anfitrión. La segunda es que el futbol despierta pasión aquí pero no generalizada. Sigue una línea clasista. Es el rey en el seno de la clase social más modesta, la integrada generalmente por los negros. No excita a la población blanca tradicionalmente dominante en la política hasta el fin del apartheid y que practica y sigue el rugby y el cricket. Hasta el punto de que ya hay serios rumores de que varios de los imponentes estadios construidos para el Mundial serán después cedidos a clubes de rugby porque los amantes del futbol no tienen capacidad adquisitiva para llenarlos.

El equipo local no ha pasado de la fase previa, quizás sea la primera vez que ocurre en la historia, lo que ha producido un cierto desencanto. No excesivamente amargo, con todo, en los cronistas deportivos que razonan que dado el grupo que les toco muchos africanos habrían firmado hace meses un resultado como el producido con un empate ante México y una victoria sobre Francia son honorables. Poco a poco, la realidad económica se va abriendo camino con críticas, larvadas por el momento; con el costo de los estadios se habrían hecho aproximadamente un millón de viviendas baratas en un país en el que parte importante de la población vive en chabolas y siendo uno de los más corruptos del continente la cuestión de lo desembolsado para el Mundial traerá cola. Un periódico local comenta hoy, por ejemplo, que mientras los billetes eran inaccesibles para muchísimos sudafricanos los funcionarios lo han tenido fácil. Ministerios y agencias gubernamentales se han gastado unos cinco millones de euros en entradas para la gente que trabaja en ellos. El gesto no parece que sea muy igualitario.

La organización sigue siendo más que aceptable, en muchos aspectos este país no es África y la delincuencia violenta, enorme en esta nación, parece estar siendo bastante contenida en estos días.

La participación africana en el Mundial no ha sido excesivamente brillante. Habiendo sido cinco de sus seis participantes eliminados en la fase inicial, con la gran decepción del Camerún de Etoo, no parece que la FIFA esté dispuesta a ampliar el número de africanos en las próximas ediciones. Llama la atención la ausencia de las naciones más pobladas de la tierra India y China(los indios, si se exceptúa el cricket tiene un triste historial deportivo) así como Indonesia, Pakistán, Bangladesh, Irán… y la FIFA tiene que estar haciendo cábalas para lograr que China este presente de manera regular, el mercado es suculento.

España, que no decepciono a los numerosos sudafricanos que nos apoyaron contra Chile (nuestro país tiene muchos seguidores aquí y nuestra bandera está en todas partes), desencanto, sin embargo, a bastantes españoles que estábamos en el campo. El periódico más importante de Ciudad del Cabo en una noche que puede ser lluviosa titulaba ayer martes día del encuentro con Portugal:”La lluvia no apagara un autentico duelo de titanes”. Los piropos van para Ronaldo, omnipresente, y para Iniesta del que se dice que “es el jugador del Mundial que la pasa con mas precisión”

Del resultado y del juego de martes, escribo esto a punto salir para el estadio, dependerá que nosotros sigamos reconfortados o que, a semejanza de Francia e Inglaterra, se desaten despiadadamente las recriminaciones. En Londres, se dice que si durante la guerra mundial los que defendieron a Gran Bretaña se hubieran comportado como el equipo inglés hace dos días hoy en Inglaterra se hablaría alemán. La dimisión de Capello se pide de forma generalizada. En Francia, los comentarios son lúgubres y de gran calado: la derrota del equipo es reflejo de la decadencia de una sociedad que ha perdido la elegancia y el saber estar. Henry, Anelka y el equipo son lapidados.