Pornografía familiar y casera

Santi Millán

Foto: EfeSanti Millán

El video de Santi Millán practicando sexo con una mujer, exponiendo su intimidad a los ojos de la curiosidad pública me ha recordado la historia que me contaron de un matrimonio a quien, no se por qué acontecimiento, le habían regalado una cámara de video, ese cacharro cuya ilusión se agota en los tres primeros días de su uso y luego no hay dios que sepa lo que hacer con el.

Y en esas estaba el matrimonio de marras cuando, a uno de los dos, por razones obvias no se ha sabido de quien partió la idea, se le ocurrió aprovechar la tarde del domingo en la que no estaban los niños y utilizar la dichosa camarita de video para lo único que parece se acaba utilizando: una sesión de porno familiar en el sofá y ante el televisor: Tu me filmas a mi y yo te filmo a ti y luego dejamos que la cámara nos filme a los dos mientras nos vemos en la pantalla follando.

Y en esas travesuras “emmanuelinas” estaba el matrimonio, cuando todos los vecinos del edificio, desde el primer piso hasta el ático, que se encontraban ante la “tele” viendo la película del domingo, se vieron sorprendidos por lo que se estaba colando en sus pantallas.

“¡Coño, si son los vecinos del quinto! ¡Y parecían del Opus!”

¿Que había ocurrido? Simple y sencillamente que, por culpa de una derivación en el sistema, aquellas imágenes “tan íntimamente familiares”, se habían colado de rondón en la comunidad por ese bosque de antenas parabólicas, privadas, oficiales y codificadas.

Como aquella esperpéntica conversación de la corbeta “Cazadora” y el almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, en 1987, cuando zarpaba desde Cartagena junto a la corbeta “Descubierta”, rumbo al mar Rojo, para incorporarse a la fuerza multinacional que impondría el embargo a Irak.

Así que .... aviso a los navegantes, en esta caso de las ondas.

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