Sánchez las concede; Felipe VI las ratifica con su firma

Màxim Huerta

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Mientras que en el Reino Unido se produce una protesta popular para boicotear la concesión por la reina Isabel de la Real Orden de la Jarretera, máxima condecoración británica, al ex premier laborista Tony Blair, aquí, en esta España de mis dolores, la opinión pública prefiere mirar para otro lado y se calla ante la concesión de la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, concesión rubricada con la firma de Felipe VI, a una serie de impresentables políticos de triste memoria, incluido el más denostado de todos, el podemita comunista Pablo Iglesias e, incluso, al periodista Màxim Huerta, que solo fue “ministro” durante siete días y por equivocación, demostrando que cualquiera puede convertirse en ministro del Reino de Felipe VI.

No vale que la concesión de estas condecoraciones fuera del presidente pero Felipe no tuvo ni el coraje ni la dignidad para negarse a estampar su firma, haciéndose partícipe de tan abusiva decisión por parte del desvergonzado Sánchez.

El compañero de El Mundo, Eduardo Álvarez, califica, con toda razón, a España, como “una república coronada” y que “da la impresión de que hasta en Zarzuela se lo creen. Entre unos y otros (el Gobierno y la Jefatura del Estado) han desnaturalizado bastante lo que era una monarquía parlamentaria”.

Pero algo más desagradable: con la inadecuada concesión de tan importantes condecoraciones se ha demostrado que Felipe es un monigote en manos de Sánchez. No solo por esto sino por algo más importante: la expulsión de su padre. No olvidemos las palabras que el impresentable de Jaime Alfonsín, Jefe de la Casa de Su Majestad, le dirigió al rey Juan Carlos el 3 de agosto de 2020: “De orden de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, tenéis que abandonar Zarzuela y España”.

Estas terribles palabras las pronunció ante el débil de su hijo sin que a éste se le alterara ni un músculo de su cara. Como hoy, cuando ha rubricado con su firma la concesión de tan alta distinción, olvidando que el lamentable Pablo Iglesias “contribuyó un rato largo a enmerdar con más estulticia que falta de pudor contra la concesión de Felipe VI a su hija Leonor del Toisón de Oro”.

Solo una pregunta: ¿Habrá alguno de estos ministros que tengan la dignidad de rechazar esta Gran Cruz de Carlos III? Me gustaría que lo hiciera Màxim Huerta por tratarse de un periodista que llegó a presentar un magacin de actualidad, el 8 de julio de 2019, en la 1 de Televisión Española de lunes a viernes. Aunque si ha decidido cerrar su cuenta de Twitter tras recibir insultos de los usuarios de las redes sociales al conocerse las concesiones de la Gran Cruz. ¡Ánimo Màxim, recházala! No permitas que ningún otro de los ex ministros se te anticipe.

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