Muere una superviviente de la masacre de Manila

El domingo a la tarde, fallecía en Madrid Beatriz Arrastia Reinares, madre de Isabel Preysler. No estaba enferma. Simple y sencillamente tenía 98.

No era simplemente la madre de la mujer más famosa de España sino una de las grandes supervivientes de la batalla de Manila.

Aunque Isabel vino al mundo en 1951, hacía tan solo seis que en la ciudad de Manila los japoneses asesinaron entre el 3 de febrero y el 3 de marzo de 1945, a cien mil civiles.

Cuando yo visité Manila, acompañando a don Juan Carlos y doña Sofía en su primera visita oficial a Filipinas, en marzo de 1974, tuve la oportunidad de ver con emoción la escultura de Peter Guzmán, compuesta por un pedestal rectangular de mármol negro con la inscripción, en blanco, que sirve de base a un grupo humano compuesto por ocho figuras distribuidas en forma piramidal, que rememora esa masacre.

Doña Beatriz Arrastia fue una de las supervivientes de la peor tragedia humana de la II Guerra Mundial y superviviente de la represión y matanza indiscriminada que sufrieron apellidos españoles que vivieron de milagro como los Arrastia, los Presyler, los Zóbel de Ayala, Araneta, Galatas, Zulueta, Azcárraga, Elizalde, Lizarraga, Padilla entre otros.

La orden del militar japonés de mayor graduación era la de “matar a todo el mundo”.

A Manila, la segunda ciudad más bombardeada después de Varsovia, le llevó mucho tiempo volver a la normalidad y muchísimo más olvidar.

El 23 de febrero de 1946, cinco años antes de que naciera nuestra Isabel y cinco después de que de que sus padres Carlos Preysler y Beatriz Arrastia contrajeran matrimonio en la iglesia católica de La Maleta, la zona en la que crearon el hogar, Makati, fue una de las más masacradas por los japoneses y ellos supervivientes de las familias oriundas de españoles.

Por ello no es exagerado escribir que Beatriz, la madre de Isabel, fallecida el pasado domingo, era una superviviente de aquella terrible matanza.

También lo es por haber sobrevivido, nada menos, que a la muerte de tres de sus seis hijos: Enrique, Carlos y Beatriz.

Sobreviven Victoria, Joaquín y nuestra Isabel.

La familia materna de Isabel tenía extensas plantaciones de azúcar y de arroz en la provincia de Pampanga. Mientras que el linaje paterno es europeo, de origen danés, alemán, austriaco, húngaro y español, el materno procede de Navarra. El bisabuelo, Valentín Arrastia, había nacido en Estella y se casó con una rica heredera nativa de Pampangan, Francisca Salgado. José Arrastia abuelo estaba considerado el terrateniente más rico de la zona y sufrió el encarcelamiento por parte de los japoneses, salvando la vida de milagro.

Después de tan azarosa vida, Beatriz Arrastia encontró la felicidad en su matrimonio que se trunca con el fallecimiento de su marido, en 1992. Es entonces cuando dirige sus pasos a Madrid para vivir junto a su hija, Isabel, que le ha dado cariño y estabilidad.