Vuelven a dar la nota

En plena arremetida de la izquierda mallorquina contra la Corona,  pidiendo que el Palacio de Marivent deje de ser utilizado por la Familia Real, por el Jefe del Estado, a Felipe y a Letizia no se les ocurre otra cosa, los muy irresponsables y caprichosos, que, después del parapeto de una semana en Palma de Mallorca para cumplir públicamente, como todos los años, abandonar la isla, que tanto desprecia ella. “¿Pero tú crees que esto son vacaciones?”, recordaba el compañero Eduardo Álvarez de El Mundo en un artículo sobre lo difícil que “los reyes pasen su veraneo completo en Mallorca”.

Según rumores, Felipe, Letizia y las nenas “acaban su estancia en Marivent para iniciar sus vacaciones privadas y secretas”. Se trata de un desprecio que los mallorquines no se merecen.

Al parecer a Letizia no le gusta coincidir en Palma ni con su suegra, la reina doña Sofía, aunque esta semana han hecho una excepción permitiéndose posar junto a ella. Que difícil olvidar el lamentable espectáculo del 4 de abril de 2018, a las puertas de la catedral de Palma. No fue un hecho aislado en la relación entre suegra y nuera, sino un sentimiento que se puso de manifiesto cuando menos se esperaba y sin motivos ¿Lo era que doña Sofía pretendiera hacerse unas fotografías con sus nietas? Lo más grave es que, al menos a Leonor, tampoco le agradaba, como demostró, rechazando ostensiblemente la mano que su abuela la tenía colocada en el hombro de su nieta.

Como escribe el compañero, “la apresurada marcha de la Familia Real cuando agosto está recién empezado, no sorprende pero si entristece a la sociedad mallorquina”.

Buscar un destino privado y muy tranquilo nadie lo entiende y es una humillación y un desprecio a ese “pedazo de cielo que Dios colocó en la Tierra”, en palabras del propio Felipe VI.

Pero contradiciendo al propio alcalde de la ciudad, el socialista José Hila que destacó “El lujo” que supone para Mallorca contar con el Rey.

Pues más bien va a ser que no, señor alcalde.

De seguir Felipe y Letizia con esta actitud, la iniciativa de la izquierda del Parlamento autonómico balear, puede convertirse en una triste realidad. ¿Para alegría de la consorte real? Yo no diría que no.